VALENCIA. — La celebración de los tradicionales actos del Corpus Christi de Valencia peligra este año debido a un enrocamiento político y administrativo. El motivo es la acampada que permanece instalada en la Plaza de la Virgen, una situación que ha desatado un cruce de acusaciones mutuas entre la alcaldesa de la ciudad, María José Catalá (PP), y la delegada del Gobierno en la Comunitat Valenciana, Pilar Bernabé (PSPV). Ninguna de las dos administraciones parece dispuesta a asumir la responsabilidad —ni el coste político— de ordenar el desalojo del espacio público a escasas horas de que arranquen las festividades.
La tensión institucional alcanzó su punto álgido tras la reunión celebrada ayer entre el concejal de Policía Local y el subdelegado del Gobierno. Según adelantó Noticias Ciudadanas, el encuentro se saldó sin acuerdo: ambas partes se culparon recíprocamente y se declararon incompetentes para ejecutar el desmantelamiento de las tiendas y carpas.
Bernabé pasa la pelota a la Policía Local
La delegada del Gobierno, Pilar Bernabé, se ha mostrado tajante al asegurar que la Policía Nacional «no está para levantar tiendas ni carpas», argumentando que la competencia primaria recae sobre el consistorio valenciano. Bernabé ha recordado que el Ayuntamiento es el organizador de los actos del Corpus y que, al tratarse de la gestión del dominio público municipal, la responsabilidad legal es de la Policía Local de Valencia.
No obstante, la delegada ha matizado que la Policía Nacional cumplirá con su función de garantizar la seguridad ciudadana y que, en caso de que los agentes locales decidan proceder al desalojo, los efectivos nacionales los «acompañarán» para asegurar que el proceso se desarrolle sin incidentes.
La delegada también ha aprovechado la coyuntura para lanzar una crítica velada a la alcaldesa popular, señalando que no ha visto a Catalá acudir a la plaza a interesarse por la situación a pesar de ser la máxima responsable de los festejos. Para Bernabé, la gestión de este conflicto es «culpa del PP», a quien señala como único responsable de lo que está sucediendo.
El cálculo político deja los actos en el aire
Detrás del debate puramente jurídico se esconde una evidente batalla política. Ambas mandatarias, perfiles fuertes del PP y el PSPV en la capital del Turia, evitan a toda costa la fotografía de un desalojo forzoso en un espacio tan emblemático. Mientras se tiran los trastos a la cabeza y se acusan mutuamente de dejación de funciones, los plazos para el Corpus se agotan de forma alarmante.
Fuentes del Arzobispado de Valencia ya han expresado su profunda preocupación y admiten abiertamente que los festejos de este año están «en el aire» ante la imposibilidad de utilizar la plaza con normalidad.
El calendario aprieta
A pesar de que Pilar Bernabé ha asegurado que «aún hay tiempo para negociar», el cronograma festivo no da tregua:
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Este jueves: Está previsto el montaje del tradicional tapiz floral del Corpus y la instalación de toda la decoración en la plaza.
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Viernes por la tarde: Las rocas más modernas y el bestiari (las figuras del bestiario tradicional) saldrán a la calle. Deberán ser transportadas a mano hasta la Plaza de la Virgen, donde está fijada su llegada a las 20:00 horas para quedar expuestas al público.
Si ninguna de las dos administraciones da el brazo a torcer en las próximas horas, Valencia podría enfrentarse a una estampa inédita: las históricas Rocas del Corpus compartiendo espacio, o directamente colisionando, con las tiendas de campaña de la protesta.















