Todos los ciudadanos que amamos a España y que estamos preocupados por la deriva autoritaria del Gobierno debemos acudir a la plaza del ayuntamiento de nuestro municipio el próximo día dos a las 20 horas. La defensa de Ceuta es esencial porque hemos podido comprobar como Sánchez ha priorizado a Marruecos sobre los ceutíes, una vez más ha hecho efectiva su frase “si quieren ayuda que la pidan”, frase que resume su forma de gobernar. Nunca actúa en defensa de los intereses de los ciudadanos sino atendiendo sus propios intereses personales.
Ha priorizado sus vacaciones y no se ha conmovido por los centenares de muertos ahogados, por las 23 agresiones sexuales que se han producido en estas semanas, por los llantos de los niños que han estado encerrados en sus casas mientras él buceaba alegremente con su familia y amigos. No le ha importado que nuestros militares sean atacados sin poder defenderse, o que se han detectado como los invasores están fabricando bombas incendiarias con toda impunidad.
En la entrevista dada por Sánchez en un medio de comunicación nacional hemos podido oír como se quitaba la careta con la que ha intentado engañar a los españoles durante estos años. Hemos comprobado como tiene un odio visceral contra la democracia al no respetar que pueda haber una alternancia en unas elecciones, además le ha salido de dentro del estómago el grave problema personal que tiene contra el Rey Felipe y que cada día lo disimula peor.
Sánchez no perdona al Rey su coraje en Paiporta quedándose con los ciudadanos que acaban de sufrir una gran desgracia, mientras que él huyó ganándose el sobrenombre del “galgo de Paiporta”.
Tampoco le perdona que represente el orden constitucional y sea el verdadero muro que puede frenar sus delirios autoritarios. Por eso ha mentido públicamente sobre el papel del Rey, que por cierto está reinando 12 años y no 20 como mintió en la entrevista, ya que el Soberano solo puede ir oficialmente a los viajes que le autorice el gobierno, y en el caso de Ceuta Sánchez se ha negado a que viajara para que no hubiera comparaciones como ocurrió en Paiporta.
Sánchez se ha dedicado en su intervención en el medio de comunicación a defender a Marruecos, a justificar sus vacaciones, a reconocer que no le gusta la alternancia política y a señalar al Rey. Ocultando que el presidente de Ceuta Vivas le pidió ayuda a finales de julio y tardó tres días en cogerle el teléfono para decirle que no se preocupara que no pasaba nada, cuando la evidencia era clara porque 2000 invasores ya estaban entrando a nado en esos días.
Sánchez ha contestado a los ceutís, en la entrevista, acusándoles de xenófobos y de fascismo, el PSOE ha contestado a la petición de ayuda y de que no se les olvide de los ceutíes prohibiendo a sus cargos a que acudan a las concentraciones del próximo día 2 de septiembre. Una vez más el sanchismo abandona a los ciudadanos que están sufriendo y esta vez sin disimulo alguno, y justificando el abandono indolente por un pretendido derecho a estar en una hamaca en su palacete de Lanzarote.
Tras comprobar la actuación de Sánchez en esta grave crisis de invasión, lo españoles no podemos bajar la guardia y tenemos que plantar cara al autoritarismo sanchista, porque ¿podemos estar seguros, con este gobierno indolente, de que hará frente a un nuevo ataque a nuestra soberanía ?, porque debemos estar preocupados de nuestra seguridad, cuando policías, militares, bomberos, sanitarios, educadores ceutís reclaman que nos manifestemos el día 2 para que los defendamos ante la negligente actuación del gobierno. No podemos olvidar que ya se han expulsado a 200 invasores por delinquir en Ceuta y que los servicios de inteligencia avisan de la entrada de terroristas camuflados entre los más de 80.000 invasores.
Esa es la realidad y no el relato que el PSOE quiere que nos “traguemos” con sus comunicados y declaraciones indecentes de sus dirigentes. Por eso mismo, para defender nuestra seguridad, debemos de salir a la calle el día 2 de septiembre a las 20 horas, salir pacíficamente a decir basta ya, para defender a Ceuta, pero también para defender nuestro modo de vida, a nuestras familias, a nuestras fuerzas y cuerpos de seguridad, y en definitiva a nuestra democracia.















