Que inmenso honor causa escribir en un medio completamente independiente como este en el que puedo expresarme libremente. Los otros están sometidos a intereses fácilmente detectables. Me avisaron desde distintos puntos de España que el programa “Punto de Mira” volvía a arremeter contra mi 10 años después de mi linchamiento mediático. Que curioso. Yo creía que el periodismo debía dedicarse a la actualidad y no a la arqueología.
Desde hace mucho tiempo tiempo el periodista protagonista estaba intentando entrevistarme. A mi me enseñaron en la facultad que el periodista no debe ser el protagonista, sino que el protagonista es la noticia. Yo ya declaré ante el juez y no hace falta declarar ante “justicieros” alternativos. Previendo que todo iba a ser un chirigota planteé al acosador que yo le podía dar una entrevista a un periodista acreditado y no a un agitador de maracas. Por eso le dije directamente “que me entreviste tu padre”. Pero claro, este malabarista buscaba su protagonismo, y no el de nadie. No me equivoqué. La puesta en escena fue patética, combinación surrealista del reportero Tribulete de Bruguera, inspector gadged con sus gafas espías y un Ben Ten con un reloj mágico. Menuda seriedad. Con tal de aumentar la audiencia se permite cualquier payasada.
Que gran diferencia con los periodistas elegantes que yo he conocido cuando era joven. Cuanto me acordé del mesurado y ecuánime Salvador Barber, impecable siempre en su despacho con un talante periodístico genuino y en cuyas claras fuentes bebí cuando escribí la biografía de Rita Barberá. Como en todas las grandes empresas y profesiones, la segunda generación contrasta lamentablemente a la baja con la primera. Vivimos la época en que en lugar de aprende y avanzar, se desaprende y retrocede.

Desde mis tres titulaciones universitarias apelaré a la de periodismo para indicarle a este Tintin sin Milú que lo primero que debe buscar un periodista es la inmediatez, no acudir a sucesos devenidos con más de diez años de antigüedad. Eso ya no son noticias, sino fósiles sin deglutir. Y dentro de los casos “investigados” el mío no es una excepción. Se va a Jérez de la Frontera a buscar a funcionarios que están ya jubilados, y a un pobre anciano al que se acosa en la playa cuando ya ha culminado su carrera laboral. En ningún caso denuncia la raíz del problema: los responsables de cualquier anomalía no son los funcionarios afectados, sino los superiores jerárquicos que los convierten en víctimas. Un jefe de negociado está sometido a un jefe de sección, y todos ellos a un jefe de servicio, y por delante del conjunto está el responsable político que debe tener conocimiento de todo lo que sucede. A ninguno de estos altos cargos se ha responsabilizado esta investigación, como si los funcionarios fuéramos trabajadores completamente independientes que hacen dentro de la administración lo que quieren. Se soslaya que hay una jerarquía y que el superior es siempre responsable de lo que haga o no haga el inferior.
De todas maneras casos tan vetustos y antiguos como los presentados en ese programa desacreditan el periodismo combativo real, habiendo tantos casos inmediatos en los que nadie se atreve a entrar. Si tan valiente quiere parecer este Clark Kent sin capa tiene muchos territorios en los que explorar. Podemos sugerir los empleos fantasmas en empresas estatales de las “sobrinas” de políticos que ya están en prisión. En ese caso sí se ha castigado a los responsables últimos, pero nadie ha ido a buscar el morbo de donde estaban, quienes eran sus compañeros y que era lo que no hacían. También hubiera sido original buscar en la Diputación de Badajoz la Oficina de las Artes Escénicas, porque todos los españoles nos hemos quedado con las ganas de conocer ese despacho fabuloso donde brotaba ese caudal limpio de cultura operística y teatral, y preguntar a compañeros y viandantes, pues no de baldes ese mayor artista nos robó a todos el título máximo. Como se agradecería informaciones sobre la realidad candente del absentista más famoso de España-.Pero claro, este tema causa más respeto, por si las moscas. Resulta más sencillo ir a carroñear a víctimas sin escudo político, a personas que, como insisto, son subordinados de jerarcas a los que estos periodistas no se atreven a criticar.
No puedo dejar de comentar las mentiras del periodista que supuestamente vino a sorprenderme a mi trabajo y que me sorprendió casi en ropa interior. Resulta estúpido inventar historias sobre mi pijama o mi chandal cuando no se aportan las fotografías. Él nunca estuvo en esa acción, sino que envió al fotográfo. Es además tan cobarde se niega a acompañar al Hercules Poirot del Temu a mi casa. Que ganas también de publicitar mi domicilio para que todos puedan venir a lapidarme por mis muchos crímenes. Y que descripciones escatológicas de ciertas escenas, con ignorancia absoluta de descripción de mi casa con ignorancia absoluta de estética y tradición de Occidente, ya sea a través de culturas mesopotámicas, egipcias, griegas o romanas. El voceador buscó incluso un catedrático para denostar el proyecto, pero como el experto no dijo nada en contra suprimió este apartado y se limitó a subrayar comentarios iconoclastas de creación suya. Cabe agradecer que su cómplice me reconocíó como literato y artista. Fue la única verdad que soltó en su perorata. Todo lo demás fueron invenciones y divagaciones.
Miente por ejemplo cuando dice que su periodico ganó todas las demandas en todas las instancias, cuando sólo ganó el Supremo y eso quizás porque en Madrid las amistades pueden ser más poderosas que en Valencia. Fíjate que si esta Margarita Landi sin crimen me hubiera propuesto un careo con él, seguramente me hubiera gustado. Hay dudas que yo tengo sobre su trayectoria profesional sobre farmacéuticas, sobre el Colegio de Médicos y hasta sobre relojes de lujo de esos que tanto le gustaban a un antiguo vicealcalde. En las ciudades pequeñas surgen tantas historias que se desborda la curiosidad. O preguntarle por su actual empleo como Jefe de Prensa del Colegio de Enfermería, pues es incuestionable que dicha institución debe emitir cada día una docena o dos de notas de prensa para que la sociedad está informada sobre tan importante cuestión y que eso le obligará a un horario agotador.
Lo mismo podríamos decir al antiguo director regional del periódico que se encargó del aquelarre, Aunque ahora ya tiene un afortunado refugio institucional de alta categoría, inmediatamente después de lanzar sus críticas contra los trabajadores ociosos se apuntó como jefazo en el Instituto de Biología Molecular de la Universidad de Valencia. Allí también tenía que redactar tantas notas de prensa y procurar tantas relaciones institucionales que tendría que desarrollar una abrumadora jornada partida de mañana y tarde, y hasta de noche. Claro, porque todo lo concerniente a este instituto es un tema que la sociedad sigue con una atención atentísima. Podías, querido sabueso sin olfato, acudir a todos estos puestos de trabajo y ofrecernos, como contrapunto a nuestra vagancia, constancia de los esforzados y tenaces trabajos de estos profesionales que desarrollaron tareas titánicas y extenuantes con sueldos nunca justos con sus meritísimos esfuerzos.
Hay otras lagunas intelectuales en este reportaje que resultan curiosos de comentar. Como Doctor en Derecho, querido Peter Parker sin cámara, te informaré que no debe sorprender tanto que los funcionarios de cultura están faltos de trabajo, a pesar de que el ministro correspondiente haya elevado desmesuradamente su número de inetgrantes. Es normal que no tengan carga de trabajo. Todas las competencias de cultura están delegadas en las autonomías. Si hubiera un poco de sentido común el ministerio estatal sería mínimo y simbólico. Pero eso no es culpa de los trabajadores y las trabajadoras, sino de quien les haya contratado.
En resumen querido periodista alevoso, tu enfoque y tu traición al sacar las grabaciones sin avisar demuestran una poca honorabilidad vergonzosa. Ni siquiera me contestate el jueves al whatsap que te escribí pidiéndote datos de este asalto por la espalda. Tienes la suerte de que no me van a llevar a ningún programa para que pueda rebatir nada, puesto que el corporativismo en España está por encima de todo, y una voz rrealmente inconveniente no conviene para nada. Pero que sepan que estoy a disposición de hacerlo como el mismo reportaje se encarga de publicitar sin enfocar a cámara, como si descubriera un gran secreto. Los personajes que realmente tenemos algo destacable que decir no teenmos cabida en una programación diseñada para la aculturación y el desgaste social.
Afortunadamente los tiempos actuales no son los de hace diez años. Los medios de comunicación ya no tienen peso ni influencia de antaño. Sus veredictos de opereta son completamente inoperantes. Las personas buscamos información veraz y plural. Han estado tantos años mintiendo, exagerando y manipulando que prácticamente todos los imperios han caído. Vuelve a tus orígenes, amado entrometido, y recupera las dignidad y el señorío que hubo en tu periodismo familiar. Yo llevo trabajando desde los diez años. Empecé en la Editorial Valenciana y en las páginas de sus publicaciones se puede comprobar. En el registro del ISBN se puede comprobar que tengo más de 100 libros publicados. Trabajé en la adolescencia y juventud. Estudié como un jabato hasta doctorarme, Saqué una plaza de funcionario por una oposición, no me la regaló nadie. Caí en el obstracismo institucional por mi firmeza y mi independencia. Seguí trabajando contra viento y marea, como demostré en una exposición de trabajos que ocupaba los cuatro pisos de la sala municipal de exposiciones de la calle del Miguelete, exposición que el alcalde más totalitario que ha tenido esta Ciudad censuró en 24 horas. Y seguí trabajando en proyectos e iniciativas, y no me rendí nunca. Y mi casa es reflejo de ese orgullo que me causa poder demostrar en todos los ámbitos y en todos los cometidos mi gran fuerza de ánimo y mi originalidad. Soy sencillamente una víctima de la lucha por las libertades y la ecuanimidad, esos valores que tú presumes de enaltecer mientras los destrozas. De esa aportación personal no se ha habla nunca, eso no conviene a un sistema absolutista que no admite discrepancias. Que lástima me da quien no sabe crear, quiera destruir, aunque no lo consiga.
Pie de foto: Herodoto, el primer periodista del mundo, un observador perspicaz y sincero muy distintos a presuntos profesionales de la actualidad.
















