El cultivo del pistacho continúa creciendo en la Comunitat Valenciana y cada vez ocupa más superficie agrícola donde antes predominaban la vid, el cereal o el almendro. Aunque se trata de una apuesta de futuro, los productores advierten de que requiere paciencia, inversión y años de espera antes de comenzar a obtener beneficios.
Actualmente ya se cultivan alrededor de 240 hectáreas de pistacho en territorio valenciano, una cifra que sigue aumentando impulsada por la rentabilidad del producto y por la búsqueda de alternativas agrícolas más sostenibles y adaptadas a determinadas zonas del interior.
Un cultivo en expansión en varias comarcas valencianas
Las principales explotaciones se concentran en zonas como Utiel-Requena, el Alto Palancia, Els Ports o la Vall d’Albaida, donde las condiciones climáticas favorecen el desarrollo de este fruto seco.
Muchos de estos terrenos llevaban años abandonados antes de ser recuperados para la plantación de pistacheros.
Es el caso de productores como Mónica Díez, que decidió dar una segunda vida a parcelas agrícolas que llevaban entre 15 y 25 años sin actividad.
Producciones prometedoras
Los agricultores del sector aseguran que las cifras comienzan a ser esperanzadoras.

Rafael López, productor de pistacho, destaca que algunas explotaciones ya empiezan a alcanzar rendimientos interesantes incluso en secano, lo que demuestra el potencial del cultivo en determinadas áreas de la Comunitat Valenciana.
Además, el consumo de proximidad y el creciente interés por productos nacionales están favoreciendo la expansión de este mercado.
Un cultivo rentable, pero lento
Pese al optimismo, los productores recuerdan que el pistacho no ofrece resultados inmediatos.
Para obtener una producción de calidad es necesario esperar, como mínimo, siete años desde la plantación. A ello se suma una importante inversión inicial y un mantenimiento constante durante los primeros años.
El proceso requiere además afrontar pérdidas de producto y asumir que la rentabilidad llega a largo plazo.
Aun así, cada vez más agricultores valencianos consideran el pistacho como una alternativa viable frente a otros cultivos tradicionales que atraviesan dificultades económicas o problemas de rentabilidad.
















