Estambul, 3 de mayo. – El equipo español femenino de florete ha protagonizado una brillante actuación en la Copa del Mundo celebrada en Turquía, colgándose la medalla de plata tras un torneo impecable. El conjunto, integrado por las tiradoras Teresa Díaz, Ariadna Castro, Ariadna Tucker y María Mariño, ha demostrado un gran nivel competitivo, consolidándose como uno de los equipos a tener en cuenta en el panorama internacional.
Un camino impecable hacia la final
La jornada estuvo marcada por una progresión sólida. Tras una fase individual previa, donde las cuatro integrantes lograron clasificarse para el tablón principal y destacaron con la presencia de Tucker y Mariño en el cuadro de las 32 mejores, las expectativas eran altas para la competición por equipos.
Partiendo como sextas cabezas de serie, las españolas accedieron directamente al cuadro de 16, donde comenzaron su andadura con una contundente victoria sobre Hong Kong por 45-32, manteniendo el dominio del marcador durante todo el asalto.
En los cuartos de final, el desafío se intensificó al enfrentarse a un equipo de tiradoras rusas bajo bandera neutral, que incluía a la campeona olímpica de Tokio 2020, Martyanova. A pesar de la exigencia del encuentro, el equipo español supo gestionar la presión y cerrar la victoria con un ajustado 42-40.
Las semifinales supusieron el mayor reto del día, enfrentándose a Corea, que llegaba con la vitola de favorita tras haber eliminado previamente a las vigentes campeonas olímpicas, Estados Unidos, y al equipo de Hungría. En un duelo marcado por la alternancia en el control del asalto, las españolas lograron mantener la ventaja en los compases finales para imponerse por 45-43 y certificar su pase a la lucha por el oro.
La final contra Italia
En el asalto definitivo, España se midió ante Italia, el equipo que ostenta el título de subcampeón olímpico. Aunque el conjunto español tuvo un inicio esperanzador, logrando ponerse por delante en el primer relevo, la veteranía y el empuje de las italianas terminaron por imponerse, ampliando su ventaja progresivamente hasta cerrar el encuentro con un resultado de 45-27.
Este subcampeonato en Estambul supone un éxito rotundo para la esgrima nacional, un deporte con una historia que se remonta a 1924 bajo el amparo de la Real Federación Española de Esgrima (RFEE), organismo que actualmente agrupa a más de 300 clubes y 7.000 aficionados en todo el país.
















