-
Don Felipe, Doña Letizia, la Princesa Leonor y la Infanta Sofía vibraron en la tribuna del MetLife Stadium en una final épica contra la Argentina de Messi.
-
El monarca cumplió la promesa realizada en el debut de la Selección: «Volveré para veros jugar la final».
NUEVA YORK / Agencia — España vuelve a reinar en el balompié universal. En una noche que ya forma parte de la historia dorada del deporte español, la Selección Nacional de Fútbol se ha proclamado campeona de la Copa Mundial de la FIFA 2026 tras derrotar a la selección de Argentina en una final de infarto disputada en el área metropolitana de Nueva York.
El combinado nacional no estuvo solo en su cita con el destino. Desde el palco de honor del abarrotado estadio norteamericano, los Reyes Don Felipe y Doña Letizia, acompañados por la Princesa de Asturias y la Infanta Sofía, alentaron sin descanso a la Roja, sumándose al estallido de júbilo con el pitido final.
Una promesa real cumplida
Más allá de lo deportivo, la final de este Mundial deparó un momento de alta carga emotiva. Don Felipe VI volvió a demostrar su compromiso incondicional con el deporte español al cumplir a rajatabla la palabra empeñada semanas atrás. Tras el debut de la Selección en la fase de grupos, el monarca bajó a los vestuarios para felicitar a los jugadores y les lanzó un vaticinio en forma de promesa: «Volveré para veros jugar la final».
Dicho y hecho. Como Jefe de Estado, el Rey presidió la delegación española en la tribuna y, con una visible sonrisa de orgullo, fue el encargado de entregar el ansiado trofeo dorado que acredita a España como la nueva bicampeona del mundo.
Euforia institucional y familiar
La presencia de la Familia Real al completo reflejó la trascendencia del evento. A lo largo de los noventa minutos, se pudo ver a los Reyes y a sus hijas sufrir y celebrar cada jugada con la tensión propia de los grandes duelos transatlánticos contra la albiceleste.
La estampa de la Princesa Leonor y la Infanta Sofía celebrando junto a los futbolistas sobre el césped neoyorquino deja una imagen icónica para la posteridad, emulando las históricas celebraciones de Sudáfrica 2010.
Con este triunfo en tierras americanas, España no solo borda su segunda estrella en la camiseta, sino que sella una comunión perfecta entre la Corona y un equipo que ya es eterno. La expedición española, con la Copa del Mundo bajo el brazo y el respaldo de sus Reyes, emprenderá en las próximas horas el vuelo de regreso a Madrid, donde se esperan celebraciones multitudinarias.





















