MADRID – La aparente calma en los mercados energéticos ha saltado por los aires. La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) ha emitido una alerta urgente tras observar cómo la escalada bélica en Oriente Próximo, con Irán como epicentro, está impactando de forma directa y violenta en los precios mayoristas del gas y la electricidad. Según las estimaciones de la entidad, de mantenerse la tendencia actual, el recibo promedio de los hogares españoles podría dispararse desde los 62 € registrados en febrero hasta los 82 € al cierre de marzo.
El fin de los precios mínimos
El mes de febrero se despidió con cifras récord a la baja, alcanzando un precio medio de 16 €/MWh. Sin embargo, la volatilidad geopolítica ha revertido esta situación en cuestión de días. El mercado mayorista ya ha fijado para este 5 de marzo un precio de 90 €/MWh, una cifra que multiplica casi por seis los niveles de la semana pasada.
Este repunte eléctrico es la onda expansiva del encarecimiento del gas natural. En el mercado ibérico (Mibgas), la cotización ha pasado de los 30 €/MWh a superar los 50 €/MWh, lo que supone un incremento fulminante del 80%. Dado que el gas sigue siendo una tecnología marginal fundamental para respaldar el sistema eléctrico, su encarecimiento arrastra inevitablemente al pool eléctrico.
¿Quiénes serán los más afectados?
La OCU advierte que el impacto no será uniforme, pero sí inmediato para un sector importante de la población:
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Tarifas indexadas y PVPC: Los consumidores que pagan la luz según el precio de mercado por horas serán los primeros en sufrir el golpe. No obstante, los hogares acogidos al PVPC (Precio Voluntario para el Pequeño Consumidor) contarán con un «colchón» relativo: la nueva metodología de cálculo introducida hace dos años hace que el 55% del precio dependa de los mercados de futuros, lo que amortigua parcialmente la volatilidad diaria.
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Tarifas de precio fijo: Aunque estos clientes están protegidos a corto plazo, la OCU avisa de que muchos contratos carecen de compromisos de permanencia de precio a largo plazo. Las compañías eléctricas ya están monitorizando la crisis para ajustar sus ofertas de renovación.
Recomendaciones estratégicas para el consumidor
En el ámbito del gas, la Tarifa de Último Recurso (TUR) se mantiene como el refugio más seguro. Aunque la revisión oficial no llegará hasta el 1 de abril, se espera que el impacto inicial sea limitado gracias a los mecanismos de contención regulatoria.
Ante la incertidumbre de que la crisis en Irán se prolongue, la organización recomienda tres pasos críticos:
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Comparar ofertas de inmediato: Todavía existen contratos en el mercado libre con precios competitivos captados durante la tregua de febrero, pero es probable que desaparezcan en los próximos días.
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Revisar la letra pequeña: Verificar si el contrato actual permite revisiones unilaterales de precios ante «situaciones excepcionales de mercado».
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Anticipación: Los expertos sugieren no esperar a la factura de abril para tomar decisiones de cambio de compañía.
La OCU, que cuenta con el respaldo de sus 180.000 socios, ha reafirmado su compromiso de vigilar la evolución de los mercados y exigir al Gobierno medidas de protección extraordinarias si la volatilidad amenaza con repetir los escenarios de la crisis energética de 2022. «La independencia de nuestros análisis es la única garantía para el ahorro de las familias en tiempos de guerra», concluye el organismo.
El combustible
Por otra parte el precio de los combustibles ha subido considerablemente en los últimos dos días, encareciéndose una media de veinte a treinta céntimos por litro.
Son muchos los consumidores que expresa que el Gobierno al igual que sucedió al inicio de la Guerra de Ucrania, el Gobierno debería eliminar el IVA o dejarlo al mínimo para compensar esta subida que será importante en los próximos días.
















