La ciudad de Gandia se ha convertido esta tarde en el escenario de una fuerte polémica política tras el recibimiento oficial del Correllengua Agermanat. El acto, que ha contado con el respaldo directo del Ajuntament de Gandia (PSPV), ha sido denunciado por diversos sectores como una plataforma de promoción del independentismo catalán y un ataque frontal al Estatut d’Autonomia de la Comunitat Valenciana.
Simbología independentista en las calles
Lo que se anunciaba como un acto de promoción lingüística con la cantante ‘La Maria’ como portadora de la llama, ha derivado en una concentración marcada por la exhibición de esteladas y proclamas en favor de los denominados «Països Catalans». Durante el recorrido y la llegada a la plaza, se han escuchado cánticos que asumen la identidad catalana para el pueblo valenciano, una postura que niega la idiosincrasia propia de la identidad valenciana reconocida legalmente.
Un desafío a las instituciones y al autogobierno
El apoyo del consistorio a este evento ha encendido las alarmas sobre el respeto a las instituciones democráticas valencianas. Críticos y colectivos ciudadanos señalan que:
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Negación del Estatut: Los organizadores del Correllengua se alinean con tesis que no reconocen la realidad jurídica y política de la Comunitat Valenciana como autonomía histórica dentro de España.
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Ataque a la Cultura Valenciana: Se denuncia un proceso de «genocidio cultural», al intentar diluir la Lengua y Cultura Valencianas dentro de un proyecto político soberanista ajeno a los intereses de la región.
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Uso de espacios públicos: El uso de las instituciones municipales para dar cobertura a movimientos que propugnan la anexión de Valencia a unos supuestos países catalanes se interpreta como un abandono de la defensa del autogobierno.
La figura de ‘La Maria’ bajo el foco político
La participación de la cantante de Oliva, Maria Bertomeu, ha servido de reclamo para un acto que, más allá de lo musical, ha tenido una carga ideológica indiscutible. Mientras el gobierno local defiende la jornada como un acto cultural, la presencia de símbolos ajenos a la oficialidad valenciana subraya la deriva de este evento hacia posiciones que cuestionan la legalidad vigente y la identidad propia del pueblo valenciano.
«No se trata de defender una lengua, sino de imponer una agenda política que borra nuestra historia y nuestras instituciones», señalan voces críticas ante la imagen de la Plaza Major convertida en un foro de reivindicación independentista.

















