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El concejal de Urbanismo afirma que la oferta en plataformas digitales ha caído un 32% y declara «saturado» el barrio de Russafa para nuevos alojamientos y hoteles.
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PSOE y Compromís denuncian que la regulación actual no frena la proliferación de pisos ilegales y señalan contradicciones en los informes municipales.
VALÉNCIA. — El modelo turístico y la crisis de la vivienda en Valéncia han vuelto a protagonizar un bronco debate en el Pleno municipal del mes de septiembre. La proliferación de viviendas de uso turístico (VUT) y el impacto de la regulación impulsada por el equipo de gobierno local han centrado un cruce de acusaciones entre la delegación de Urbanismo y los grupos de la oposición, que cuestionan frontalmente el balance oficial.
El equipo de gobierno se atribuye una contención del sector
Durante la sesión plenaria, el concejal de Urbanismo ha defendido la eficacia de las medidas impulsadas por el Consistorio para frenar el crecimiento desmedido de los pisos turísticos. Según los datos presentados por la delegación, en la ciudad existen actualmente 2.543 viviendas de uso turístico menos que en periodos anteriores, lo que se traduce en un desplome del 32% de la oferta disponible en plataformas digitales.
Asimismo, el edil ha lanzado un mensaje tajante respecto a una de las zonas más tensionadas por la presión turística: el barrio de Russafa. Urbanismo ha asegurado que en esta zona «no cabe ni un apartamento ni un uso hotelero más», advirtiendo de que el Ayuntamiento rechazará de plano cualquier nuevo expediente que se presente para la apertura de establecimientos de este tipo.
El responsable del área ha aprovechado el debate para señalar al anterior ejecutivo municipal como el origen del problema de la proliferación de VUT en locales a pie de calle. Según su versión, la proliferación desenfrenada en estos espacios responde a una modificación de la normativa aprobada en 2018 por el anterior gobierno, que permitió la reconversión de antiguos bajos comerciales en apartamentos turísticos.
En cuanto al control y la disciplina urbanística, la concejalía ha destacado un incremento en las inspecciones, contabilizando 138 sanciones impuestas en los últimos 18 meses y la tramitación de expedientes de cierre repartidos en 43 barrios de la ciudad.
La oposición acusa al ejecutivo de inacción y manipulación
Las explicaciones del gobierno municipal no han convencido a los grupos de la oposición (PSOE y Compromís), que han cargado con dureza contra la gestión de la alcaldía.
«La norma vendida como la más restrictiva de la historia de la ciudad sencillamente no está funcionando».
Desde la bancada del PSOE se ha acusado al equipo de gobierno de «falsear los datos» para enmascarar la realidad de los barrios. Según las estimaciones socialistas, la cifra real supera las 8.000 viviendas y bajos de uso turístico que operan de forma completamente ilegal en el municipio. Para la formación socialista, las cifras exhibidas por la concejalía no reflejan la actividad sumergida que sigue tensionando el mercado del alquiler e incrementando los precios de la vivienda.
Por su parte, Compromís ha puesto en duda la coherencia de los anuncios del concejal de Urbanismo apoyándose en la propia documentación consistorial. El grupo valencianista ha desvelado que, en un informe con fecha del pasado 14 de septiembre, el propio Ayuntamiento de Valéncia notificaba de forma oficial que todavía no se había alcanzado el tope máximo normativo en el barrio de Russafa, lo que contradice frontalmente las afirmaciones del edil sobre el bloqueo total de licencias en la zona.
En el marco del debate sobre la sostenibilidad del modelo de ciudad, Compromís ha ido un paso más allá en sus exigencias en materia de contención turística y ha reclamado frenar las infraestructuras de transporte masivo, solicitando la paralización de cualquier plan de obras o ampliación en el Aeropuerto de Manises para evitar un incremento continuo en la llegada de visitantes a la capital del Túria.
La sesión concluye así con dos visiones contrapuestas: la de un ejecutivo local que da por amortiguada la presión turística gracias a la vía sancionadora y de restricción, y la de una oposición que sostiene que el turismo desordenado sigue ganando terreno en los barrios de Valéncia.
Los vecinos de Valencia exigen se cumpla la normativa de los apartamentos turísticos



