Cuenta el historiador Escolano que el precursor de la heladeria valenciana, allá por 1500, un gentilhombre valenciano que era caballero del Emperador Carlos V y que fundó la primera fábrica de helados en la calle del Mar, esquina a las Avellanas. Como si este dato histórico que aporta Escolano fuera una predicción al cabo de los siglos en ese mismo lugar se instalado una heladería italiana que llevan adelante Cristiano y Federica y a la que han puesto por nombre «El Gallo y la Princesa».
Cristiano era un panadero de Turín que tenía alergia a la harina. El médico le aseveró que si seguía en el obrador del horno tendría una existencia corta. Decidió dar un giro total a su vida e introducirse en el mundo del helado. Estuvo viajando por Europa y eligió la ciudad de Valencia para vivir. Primero estuvo escrutando la forma de vida, que le encantó, y también aprendió un idioma fluido para poder comunicarse con la clientela. Según su opinión, nuestra Valencia actual es un reflejo de la Italia de los años noventa, mucho más tranquila que la que se vive hoy en día,
Con una firmeza que enternece, ya que para los emprendedores todo son problemas, Cristiano ha abierto y defiende unos helados únicos en los que destaca su propia creatividad. Desafiando a los antiguos mercaderes fenicios ha inventado un helado histórico donde liga el sésamo negro con los dátiles del desierto y tiene un color tan grisáceo que desconcierta hasta que lo pruebas.
Pero sin duda su creación magistral son los granizados. Al tan típico granizados de limón ha sumado el granizado de almendra que es una auténtica delicia.
Aunque la gente no lo sepa la horchata nació como un granizado de chufa y la horchata líquida no surgió hasta que se inventó en la horchatería de Sant Pau, propiedad de la madre de Joan Monleón. Por lo menos asi lo sostuvo el famoso actor en todas sus entrevistas,
Ahora Cristiano recupera ese granizado antiguo de la horchata pero con almendra. En la ciudad de Alicante es muy usual la horchata de almendra, que nunca triunfó en Valencia capital porque ya estaba la chufa. Ahora vamos a tener oportunidad de deleitarnos con las innovaciones gastronómicas de Cristiano y Federica, y su horchata de chufa va a significar la modernización insólita de nuestra bebida nacional- El espíirtu del pionero Castellví planea sobre esta pareja que van a ponerse al nivel del que tuvieron los Brustolón en los helados italianos de la avenida del Reino de Valencia. Bienvenida sea la horchata turinesa para engrandecer la genuina y tradicional horchata valenciana.



