Lo sucedido en la Cámara Baja trasciende la política parlamentaria convencional para adentrarse de lleno en los dominios del absurdo paranormal: un minúsculo bote de espray pimienta de unos 30 mm —prácticamente agotado— ha desencadenado una auténtica emergencia de contrainteligencia sanitaria afectando a tres edificios parlamentarios independientes y dejando un balance de 12 cargos del PSOE afectados, tos convulsiva generalizada e incluso la interrupción de una recepción a una delegación oficial de Mauritania.
Anatomía de un «Milagro Fisicoquímico»
Para poner en perspectiva las leyes de la física que se han violado en la Carrera de San Jerónimo, conviene analizar los elementos clave del incidente:
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El «Arma»: Un recipiente de aerosol del tamaño de un pintalabios o un mechero, con capacidad apenas residual.
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El Enclave: Un servicio del Congreso de los Diputados donde presuntamente fue accionado.
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El Alcance Pandémico: Un gas que, desafiando las leyes de la termodinámica y el aislamiento arquitectónico, logró propagarse por tres inmuebles distintos, sorteando pasillos, patios, detectores y conductos de ventilación independientes.
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El Objetivo Preferente: Un agente irritante con un afinado sesgo partidista, capaz de ignorar a las bancadas de la oposición y seleccionar casi en exclusiva a doce representantes socialistas y a la diplomacia mauritana.
Crónica de una Tarde en el Circo Parlamentario: El Congreso convertido en el Circo de Armengol…
El sainete arrancó cuando en una de las sedes de las Cortes se detectó un picor insoportable en garganta y ojos. Lo que en un principio pudo parecer una simple alergia primaveral o un exceso de perfume de algún suscriptor de la Cámara derivó en evacuaciones parciales, caras de estupefacción y llamadas de urgencia a los servicios de seguridad.
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│ Bote de pimienta 30 mm │
│ (Casi inservible) │
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│ Edificio │ │ Edificio │ │ Edificio │
│ Anexo I │ │ Anexo II │ │ Principal │
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│ 12 Cargos del PSOE │
│ + Delegación Mauritana│
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Mientras la comitiva exterior de Mauritania intentaba comprender si el protocolo español incluía pruebas de resistencia respiratoria en sus visitas de Estado, los pasillos se llenaban de conjeturas dignas de una entrega de Expediente X. ¿Espray de defensa personal olvidado en un bolso, ensayo de guerra química a escala microscópica o simple pánico escénico contagioso?
La Solemne Pérdida del Sentido del Ridículo, del decoro y digno de un análisis psiquiátrico
El verdadero fondo de la cuestión no radica en el picor de ojos de una docena de sus señorías, sino en la incapacidad institucional para gestionar lo absurdo con un mínimo de decoro. En un Parlamento maduro, un incidente tan nimio como la descarga accidental de un desodorante de pimienta se habría resuelto ventilando las estancias y ofreciendo una explicación sucinta y ajustada a la realidad.
Sin embargo, en la dinámica actual del Congreso:
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Cualquier chispazo se convierte en crisis nacional: Se activan protocolos desproportionados para lo que objetivamente era un bote a punto de caducar.
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El espectáculo tapa la gestión: La Cámara invierte horas de debate, conjeturas y dramatismo en averiguar la teletransporte cuántico de las partículas de capsaicina mientras las iniciativas legislativas clave duermen en los cajones.
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El listón institucional, por los suelos: El edificio que albergó los debates parlamentarios más trascendentales de la historia reciente queda reducido a un plató donde un estornudo colectivo en tres bloques de oficinas requiere investigación de la Policía Científica.
El «misterio del espray volador» pasará a los anales del Congreso no por su peligrosidad real, sino como el ejemplo perfecto de cómo el histrionismo y la sobreactuación han sustituido al trabajo legislativo y a la dignidad institucional.
Necesitamos que el Doctor Cabrera como psiquiatra forense examine a sus señorías y a las personas afectadas para saber si están en pleno ejercicio de sus facultades y a la presidenta del Congreso Francina Armengol para saber si está capacitada para su cargo visto el ridículo absoluto.
«Por favor dejen entrar a Iker Jiménez a investigar cómo se han vulnerado las leyes de la física».

















