VALENCIA – El conflicto identitario y lingüístico en la Comunidad Valenciana ha vivido un nuevo y tenso episodio esta semana. La histórica institución Lo Rat Penat ha alzado la voz para manifestar su «más enérgico rechazo y profunda indignación» ante las recientes declaraciones de Teresa Cabré, presidenta del Institut d’Estudis Catalans (IEC). El motivo de la discordia radica en la propuesta de Cabré de adoptar una denominación única y común para el conjunto del dominio lingüístico bajo el término «lengua catalana», una medida que desde Valencia se interpreta como un intento de asimilación cultural y una vulneración del Estatuto de Autonomía.
La polémica se desató tras las informaciones publicadas en las que la presidenta de la academia catalana defendía que «comenzaría a ser hora de que perdiéramos el miedo a tener una denominación para la lengua». Según Cabré, el uso de un nombre unificado en foros internacionales y ámbitos compartidos es fundamental para «reforzar la idea de comunidad lingüística y el prestigio internacional», argumentando que, de lo contrario, la proyección exterior de la lengua se encuentra «un poco perdida».
Un ataque a la denominación histórica y estatutaria
Para Lo Rat Penat, estas palabras no son una mera propuesta académica, sino una «imposición ideológica». La entidad valencianista subraya que la denominación «lengua valenciana» no es un capricho contemporáneo, sino una realidad histórica documentada desde el siglo XIV. Según el comunicado emitido por la institución, la pretensión del IEC de relegar el término «valenciano» solo a usos «internos» mientras se impone «catalán» en los lugares de prestigio constituye una «censura» a la identidad propia de los valencianos.
«El valenciano es una lengua independiente, con entidad, historia y tradición propias, que no puede ni debe ser subordinada ni disuelta dentro de un proyecto uniformizador ajeno a la realidad valenciana».
En este sentido, consideran que el planteamiento de la señora Cabré busca la «asimilación y la desaparición» de la personalidad diferenciada de su habla, lo cual califican de «insulto» al pueblo valenciano.
El foco sobre la AVL y el Gobierno Valenciano: silencio cómplice
La denuncia de Lo Rat Penat no se ha limitado a las instituciones catalanas. La entidad ha cargado duramente contra la Acadèmia Valenciana de la Llengua (AVL), órgano oficial de la Generalitat, a la que acusa de mantener un «silencio cómplice». Para la asociación cultural, el hecho de que la AVL no haya reaccionado ante estas declaraciones es una muestra de «sumisión inaceptable» que afecta directamente a la dignidad y el reconocimiento del valenciano.
Ante esta situación, Lo Rat Penat exige a la AVL un pronunciamiento «inmediato, claro y contundente», instándola a abandonar lo que denominan un «silencio vergonzoso» y a cumplir con su mandato legal de defender el valenciano como lengua propia y diferenciada.
Por su parte, el presidente de Lo Rat Penat, Josep Vicent Navarro Raga, ha elevado el nivel de la exigencia política, interpelando directamente al máximo responsable del Consell. Navarro Raga ha recordado que el Presidente de la Generalitat Valenciana se reservó personalmente las competencias en materia lingüística dentro de su gabinete. «Debe ser él y su gobierno quienes respondan a las injerencias y ataques de las instituciones catalanas a nuestro Estatuto», ha sentenciado el dirigente.
El fantasma del «pancatalanismo»
El comunicado concluye con una advertencia severa sobre los objetivos a largo plazo de las instituciones con sede en Barcelona. Según la visión de Lo Rat Penat, el «pancatalanismo es insaciable» y su meta final es la apropiación total del patrimonio cultural, histórico y lingüístico de los valencianos. Denuncian un «expolio» sistemático que, a su juicio, debe ser frenado mediante una defensa firme de la normativa y la identidad histórica valenciana.
La entidad, fundada en 1878, ha reafirmado su «compromiso inquebrantable» en la protección de las señas de identidad del pueblo valenciano, asegurando que continuará denunciando cualquier intento de «manipulación o asimilación» que provenga desde fuera de las fronteras de la Comunidad Valenciana.
Este nuevo roce institucional pone de relieve la fragilidad de los supuestos consensos lingüísticos en la región y anticipa un aumento de la presión política sobre la Acadèmia Valenciana de la Llengua, que se encuentra ahora en el centro del debate entre la unidad académica que defiende el IEC y la especificidad identitaria que reclama el valencianismo histórico. Por el momento, la Generalitat no ha emitido una respuesta oficial a las exigencias de Navarro Raga, aunque el debate social ya está servido en las calles y las instituciones de Valencia.
Por último cabe recordar que entre los nuevos académicos de la AVL, muchos ya pertenecen al catalanista e independentista Institut d’Estudis Catalans (IEC), lo que ha convertido a la AVL en una sucursal de la misma en Valencia pagada por todos los valencianos.
















