La alcaldesa exige la intervención de la Delegación del Gobierno mientras la oposición le acusa de priorizar la pirotecnia sobre el acceso a la vivienda y el asentamiento sigue creciendo.
La celebración del 9 d’Octubre, Día de la Comunitat Valenciana, se enfrenta a un importante choque político y logístico en el corazón de Valéncia. La acampada por el derecho a la vivienda, instalada en la Plaza del Ayuntamiento, abarca ya cerca del 80% de la explanada central y amenaza con imposibilitar la realización de los actos oficiales programados para este viernes, entre los que destacan la habitual mascletà y las salvas de honor dedicadas a la Real Senyera.
Ante este escenario, la alcaldesa de Valéncia, María José Catalá, ha anunciado que solicitará la mediación de la Delegada del Gobierno para que ordene la intervención de la Policía Nacional y garantice el normal desarrollo de las festividades. La regidora sostiene que el correcto despliegue de las medidas de seguridad para la pirotecnia y el paso de la comitiva institucional resulta incompatible con la permanencia del campamento urbano.
Choque institucional por las competencias
Las declaraciones de la alcaldesa han desencadenado la reacción inmediata de la oposición municipal. Desde el grupo socialista (PSPV), su portavoz ha recriminado al equipo de gobierno local que priorice un espectáculo pirotécnico sobre una protesta social por la crisis residencial que atraviesa la ciudad.
Asimismo, desde el PSPV recuerdan a la primera edil que la gestión de la ocupación de la vía pública y la convivencia en el espacio urbano son competencias estrictamente municipales, instándole a buscar vías de diálogo en lugar de derivar la responsabilidad hacia las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.
Un conflicto con antecedentes recientes
El crecimiento constante de las tiendas de campaña en el centro de la explanada ha llevado a muchos observadores y ciudadanos a trazar un claro paralelismo con lo sucedido durante las celebraciones del Corpus Christi. En aquella ocasión, la acampada educativa instalada en la Plaza de la Virgen condicionó de forma similar el desarrollo de los actos tradicionales del calendario festivo de la ciudad.
Si el campamento mantiene su ritmo de expansión en las próximas horas hasta rebasar la plaza, la viabilidad de la mascletà no será el único problema:
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Peligro pirotécnico: El montaje del recinto de seguridad y la zona de fuegos no puede ejecutarse con personas acampadas en el perímetro de seguridad exigido por la normativa.
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Protocolo institucional: La salida y entrada de la Real Senyera desde el balcón Consistorial contempla el disparo de salvas de honor en el epicentro de la plaza, hoy parcialmente ocupado.
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Afección a otros actos: Si la superficie ocupada sigue extendiéndose hacia los viales perimetrales, afectará al recorrido de la Procesión Cívica y al tránsito de las miles de personas que habitualmente se congregan en el centro histórico durante la jornada festiva.
A escasos días de la festividad autonómica, la resolución de la acampada sitúa al Consistorio y a la Delegación del Gobierno ante un dilema de difícil encaje entre la libertad de manifestación y el cumplimiento de las medidas de seguridad del programa oficial.






















