La mayoría de las comisiones del movimiento por la vivienda decide abandonar la Puerta del Sol y trasladar sus reivindicaciones a los barrios de Madrid. Algunos participantes se resisten a marcharse y la movilización continúa abierta.
Redacción Valencia Noticias | 2 de noviembre de 2026



La acampada por el derecho a la vivienda instalada en la Puerta del Sol de Madrid ha comenzado a desmontarse después de 35 noches de permanencia en uno de los espacios públicos más emblemáticos de la capital. La mayoría de las comisiones organizadoras ha decidido poner fin a esta etapa de ocupación de la plaza y trasladar la actividad del movimiento a los barrios, aunque algunos participantes mantienen su intención de continuar.
La decisión marca un cambio de estrategia en una protesta que comenzó el 26 de septiembre y que durante más de un mes ha reunido a personas y colectivos movilizados por las dificultades de acceso a la vivienda.
El movimiento considera que ha llegado el momento de transformar la presencia permanente en la plaza en nuevas formas de organización territorial. Sin embargo, el desmontaje no se está produciendo de manera completamente uniforme, ya que algunos participantes discrepan de la decisión adoptada por la mayoría.
La mayoría decide abandonar la Puerta del Sol
La retirada comenzó a organizarse después de que las comisiones de la acampada debatieran la continuidad del campamento.
La decisión mayoritaria fue desmontar progresivamente las tiendas y trasladar la actividad reivindicativa a otros espacios.
Entre los motivos expuestos figura el desgaste que supone mantener una acampada durante más de un mes, tanto desde el punto de vista organizativo como personal.
La permanencia continuada exige turnos, coordinación, recursos y una estructura capaz de sostener las actividades cotidianas.
La retirada, por tanto, no debe interpretarse necesariamente como el abandono de las reivindicaciones.
Una protesta que nació el 26 de septiembre
La movilización comenzó con una concentración por el derecho a la vivienda que terminó convirtiéndose en una acampada estable.
Durante las semanas siguientes se organizaron comisiones y asambleas para coordinar la presencia en la plaza.
La protesta buscaba mantener la atención sobre el precio de la vivienda, las dificultades de acceso al alquiler y la situación de quienes no pueden asumir los costes del mercado residencial.
No obstante, las reivindicaciones concretas de cada colectivo deben distinguirse de las demandas generales del movimiento por la vivienda.
El desgaste de mantener una acampada durante semanas
La continuidad de una protesta de estas características exige una organización permanente.
Los participantes deben coordinar el descanso, la alimentación, la limpieza y el mantenimiento de las instalaciones.
También es necesario gestionar las relaciones entre diferentes colectivos y las decisiones adoptadas en las asambleas.
La prolongación de estas condiciones puede provocar cansancio y discrepancias sobre la estrategia más adecuada para mantener la movilización.
En el caso de Madrid, la mayoría de las comisiones ha considerado preferible abrir una nueva etapa fuera de la Puerta del Sol.
La Delegación del Gobierno había pedido retirar las instalaciones
La retirada también se produce después de las comunicaciones dirigidas a los responsables de la acampada por parte de la Delegación del Gobierno.
Según la información difundida, la institución había instado a desmontar las instalaciones y recuperar las condiciones habituales de utilización de la plaza.
Esta circunstancia forma parte del contexto en el que se ha adoptado la decisión.
Sin embargo, no permite afirmar que todos los participantes hayan abandonado el lugar por una orden de desalojo ejecutada por la fuerza.
La información disponible apunta a una retirada progresiva acordada por la mayoría de las comisiones, con discrepancias entre algunos grupos.
Algunos colectivos quieren permanecer
El desmontaje no significa que todas las personas presentes en la Puerta del Sol hayan decidido marcharse.
Una parte de los participantes ha manifestado su intención de continuar con la protesta en la plaza.
También debe distinguirse entre las personas vinculadas a la organización de la acampada y otras que pudieran permanecer en el espacio por circunstancias diferentes.
La situación exacta de las tiendas que continúan instaladas requiere una comprobación actualizada.
Por tanto, no sería riguroso presentar la Puerta del Sol como completamente despejada sin confirmación.
La protesta se traslada a los barrios de Madrid
La nueva estrategia anunciada por el movimiento consiste en mantener las redes de colaboración creadas durante la acampada y extender las reivindicaciones a diferentes barrios.
Esta decisión busca dar continuidad a la movilización mediante asambleas, encuentros y nuevas actividades.
El traslado de la protesta fuera de la Puerta del Sol también permite a los participantes reorganizar sus recursos y preparar próximas convocatorias.
La intención es que la retirada de las tiendas no suponga el final del movimiento.
La huelga del 11 de noviembre, entre los próximos objetivos
Los organizadores han señalado la movilización prevista para el 11 de noviembre como una de las citas hacia las que quieren orientar sus esfuerzos.
La preparación de esa jornada constituye uno de los motivos para reorganizar la actividad del movimiento.
No obstante, la naturaleza exacta de la convocatoria, sus promotores y su alcance deberán comprobarse mediante las comunicaciones correspondientes.
La intención de participar en nuevas movilizaciones no permite anticipar cuántas personas acudirán ni cuál será su repercusión.
Madrid y Valencia toman caminos diferentes
La evolución de la protesta madrileña contrasta con la acampada por la vivienda de Valencia, cuyos participantes mantienen su intención de continuar en la plaza del Ayuntamiento.
Mientras en Madrid la mayoría de las comisiones ha optado por desmontar las tiendas y trasladar la actividad a los barrios, en Valencia la presencia física sigue siendo una de las principales herramientas de reivindicación.
La comparación muestra dos estrategias diferentes dentro de las movilizaciones por el acceso a la vivienda.
No obstante, la decisión de retirar una acampada no significa necesariamente que sus participantes renuncien a sus objetivos.
La Puerta del Sol inicia una nueva etapa
La retirada progresiva de las tiendas supone un cambio importante en la imagen de la plaza madrileña después de más de un mes de movilización.
El movimiento pretende mantener su actividad mediante nuevas formas de organización, mientras algunos participantes continúan defendiendo la permanencia en el lugar.
El desenlace dependerá de la evolución de las decisiones internas y de las actuaciones administrativas que puedan producirse.
Por ahora, la principal novedad es que la mayoría de las comisiones ha decidido abandonar la acampada como forma permanente de protesta, pero no dar por finalizadas sus reivindicaciones.
















