El descontrol municipal desborda la plaza con más de 300 tiendas e impide los actos solemnes de la Senyera y la mascletà
VALÉNCIA. — Lo que comenzó el pasado viernes como una modesta protesta con apenas una decena de tiendas de campaña en el centro de la plaza del Ayuntamiento se ha transformado en un campamento masivo e incontratable. A tan solo tres días del 9 d’Octubre, Día de la Comunitat Valenciana, el recinto supera ya las 300 unidades instaladas y sus bordes rebasan el espacio central para avanzar divididos hacia la fuente monumental. Esta ocupación ilimitada amenaza directamente el desarrollo habitual de los actos festivos, en una fecha concebida para la unión de todos los valencianos alrededor de sus símbolos y tradiciones, y no para el enfrentamiento o la tensión en la vía pública.
La ocupación no solo colapsa el corazón de la ciudad, sino que bloquea físicamente los puntos clave del ceremonial. En el espacio invadido está prevista la disparada de la tradicional mascletà del viernes y la detonación de las salvas de honor que acompañan la bajada y entrada de la Real Senyera desde el balcón consistorial. Asimismo, el avance de las tiendas hacia la fuente interrumpe el itinerario de retorno del pabellón autonómico y el recorrido vespertino de la Entrada de Moros y Cristianos.
Tensión política y choque de competencias
La gestión municipal del conflicto ha desatado una agria disputa entre los grupos políticos de la corporación local:
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Ayuntamiento: La alcaldesa, María José Catalá, ha solicitado la intervención urgente de la Delegación del Gobierno para garantizar el orden público y la seguridad durante los actos institucionales. Pese a haber ordenado informes técnicos de emergencia, la alcaldesa asegura que la mascletà no se suspenderá bajo ninguna circunstancia.
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Oposición (PSPV): El portavoz socialista critica que la prioridad del equipo de gobierno sea el disparo de pirotecnia frente a la crisis del derecho a la vivienda. Recordó además que las competencias sobre la ocupación del espacio público son estrictamente municipales.
«Fuentes del consistorio confirman que ya se había advertido del riesgo de expansión. La colocación puntual de una furgoneta policial resultó inútil: en cuanto el vehículo se retiró, la acampada se reorganizó y multiplicó su extensión.»
Una fecha para la convivencia, no para el conflicto
El 9 d’Octubre representa institucional e históricamente el punto de encuentro de la sociedad valenciana, un momento dedicado a la celebración compartida del autogobierno y la identidad común. El uso continuado del espacio público estratégico para la imposición de reivindicaciones particulares pone en riesgo la normalidad de unas fiestas colectivas que pertenecen a toda la ciudadanía.
A escasas horas de la festividad, el Ayuntamiento carece de un plan operativo claro para despejar los recorridos oficiales, dejando en el aire la logística de los actos solemnes en el centro de Valéncia.
Convocatoria ciudadana por redes el 8 de octubre
Ya existe corriendo por redes una convocatoria ciudadana, una quedada para las 18:00h del 8 de octubre para «limpiar la plaza y eliminar la acampada» de cara al 8 de octubre para que esté desocupada para los actos del 9 d’Octubre. Quizá esto es lo que buscan algunos, la confrontación absoluta, un ambiente casi bélico de confrontación total, una calle desbordada y en tensión y el 9 d’Octubre será este año el daño colateral.
Quizá esto es a lo que se refería el propio presidente del Gobierno con lo de «o la ola ultraderechista o yo, o la tranquilidad o la tensión social, o me votas o eres fascista»… Una tensión social al alza y que amenaza con arrollar con con propio 9 d’Octubre.
















