La pieza, construida en 1995 en el taller del artista fallero Manolo Martín, ya había sido rehabilitada exteriormente hace dos años
La Carxofa d’Alaquàs ha vuelto a abrirse sobre el cielo del municipio con una imagen renovada. Tras la restauración exterior realizada hace dos años, los últimos trabajos se han centrado en el interior del artefacto y en su mecanismo, con el objetivo de garantizar su funcionamiento y recuperar el aspecto original de una de las piezas más vinculadas a las tradiciones locales.
La intervención ha sido encargada por la asociación Amics i Amigues del Cant de la Carxofa y ha permitido renovar los elementos internos de la estructura.
Rubén Moya, artista fallero encargado de esta fase de la restauración, ha explicado que se retiró todo lo que había en el interior, se sustituyó por una nueva instalación y se colocaron nuevos flecos.
Una restauración iniciada hace dos años
La parte exterior de la Carxofa ya había sido rehabilitada anteriormente.
En aquella actuación se repararon las zonas deterioradas mediante masillado, se volvió a pintar el fondo y se incorporaron detalles realizados con pan de oro y pan de plata.
Miguel Ángel Moya, que participó en esa intervención, ha señalado que se trató de una restauración general de la pieza.
Tanto él como Rubén Moya han destacado la satisfacción de haber podido trabajar en un elemento que consideran especialmente singular dentro del patrimonio festivo de Alaquàs.
Una pieza construida en 1995
La Carxofa fue fabricada en 1995 en el taller del artista fallero Manolo Martín.
El propio Martín recuerda que su construcción supuso un trabajo especialmente atractivo, aunque también destaca la dificultad que presentaba el mecanismo encargado de abrir y cerrar la estructura.
Tres décadas después, esa parte técnica ha sido precisamente uno de los elementos renovados para permitir que la Carxofa siga formando parte de la celebración.
Una de las imágenes más reconocibles de la tradición de Alaquàs
La estructura volvió a abrirse este miércoles por la noche ante los vecinos, que pudieron contemplar por primera vez el resultado completo de la restauración.
La presidenta de Amics i Amigues de la Carxofa d’Alaquàs, María Alfonso, ha destacado especialmente el momento en el que se escucha la voz del “angelet”, una de las escenas más emotivas de la celebración.
La restauración permite así prolongar la vida de una pieza que, desde hace tres décadas, forma parte de una de las tradiciones más arraigadas de Alaquàs.
















