Los precios de los combustibles se mantienen cerca de sus máximos del año tras varias semanas de subidas. Septiembre traerá cambios fiscales que pueden aliviar especialmente al gasóleo, pero la evolución del petróleo y la crisis en el estrecho de Ormuz seguirán condicionando lo que paguen los conductores.
Los conductores españoles afrontan el final del verano con el precio de los carburantes nuevamente entre sus principales preocupaciones. Después de varias semanas consecutivas de incrementos, gasolina y diésel se encuentran en niveles elevados y las perspectivas para septiembre y el comienzo del otoño continúan rodeadas de incertidumbre.
A mediados de agosto, el precio medio del gasóleo se situaba alrededor de 1,82 euros por litro, mientras la gasolina 95 se movía cerca de los 1,70 euros, aunque existen importantes diferencias entre estaciones de servicio.
La situación internacional añade presión. El mercado del petróleo continúa pendiente de Oriente Medio y especialmente del estrecho de Ormuz, una de las principales rutas energéticas del planeta.
Septiembre cambia las rebajas fiscales de los carburantes
Uno de los elementos que marcará septiembre será la fiscalidad.
El Real Decreto-ley 18/2026 establece un calendario de reducción temporal de los tipos del Impuesto sobre Hidrocarburos para amortiguar las consecuencias de la crisis energética.
Inicialmente, la reducción prevista para gasolina y gasóleo era de 15 céntimos por litro en julio, 10 céntimos en agosto y 5 céntimos en septiembre. Sin embargo, la norma incluye mecanismos automáticos para ampliar el alivio cuando la subida interanual del IPC del correspondiente carburante supera determinados umbrales.
En concreto, si el IPC de julio de un combustible supera en más de un 15% el registrado un año antes, la rebaja del Impuesto sobre Hidrocarburos correspondiente a ese producto pasa a ser de 20 céntimos por litro durante septiembre.
Esto es importante porque no debe confundirse esta reducción impositiva general con las ayudas específicas destinadas al gasóleo profesional, que cuentan con su propio mecanismo.
El diésel, especialmente castigado este verano
El gasóleo está siendo uno de los grandes protagonistas de la escalada.
El precio medio del litro ha llegado a superar los 1,82 euros durante agosto, situándose por encima de la gasolina y aproximándose a sus máximos anuales.
La explicación no está únicamente en el precio del petróleo.
El mercado internacional de productos refinados atraviesa importantes tensiones y el diésel se encuentra particularmente expuesto. La reducción de la capacidad de refinado en diferentes regiones, combinada con una demanda elevada del transporte, agricultura e industria, está ampliando la diferencia entre el precio del crudo y determinados combustibles refinados.
Por ello, incluso una bajada del petróleo no garantiza automáticamente que el gasóleo descienda con la misma intensidad.
¿Puede bajar el precio en septiembre?
Sí, pero no existe ninguna garantía.
La rebaja fiscal puede actuar como un colchón frente al encarecimiento internacional, pero el precio que finalmente aparece en los surtidores depende de numerosos factores.
Entre ellos están la cotización del petróleo, los precios de los productos refinados, el cambio euro-dólar, los costes de distribución y los márgenes comerciales.
Si esos componentes continúan aumentando, una parte o incluso la totalidad del alivio fiscal podría quedar absorbida por el mercado.
Por el contrario, una caída del petróleo combinada con la reducción impositiva sí podría traducirse en un descenso más perceptible para los consumidores.
El estrecho de Ormuz condiciona el otoño
La gran incógnita internacional continúa siendo el estrecho de Ormuz.
La incertidumbre sobre esta vía estratégica está generando fuertes movimientos en las cotizaciones del petróleo. El Brent continúa en niveles elevados y este 19 de agosto se mueve en torno a los 90 dólares por barril.
La situación resulta especialmente importante porque cualquier interrupción prolongada del suministro puede repercutir sobre los precios internacionales aunque España no compre directamente la mayor parte de su petróleo a productores que necesiten utilizar esta ruta.
El petróleo se negocia en mercados internacionales, por lo que una reducción de la oferta disponible termina afectando al conjunto de compradores.
¿Puede volver la gasolina a los 2 euros?
No puede descartarse como escenario extremo, pero tampoco puede afirmarse actualmente que vaya a ocurrir.
Para alcanzar nuevamente de forma generalizada precios cercanos a dos euros por litro sería necesario probablemente un deterioro adicional del mercado energético: un fuerte incremento del petróleo, problemas prolongados de suministro o nuevas tensiones sobre los productos refinados.
Por ahora, los precios permanecen por debajo de esa barrera en términos medios nacionales.
Lo que sí parece claro es que los carburantes han entrado en septiembre con mucha menos tranquilidad de la que existía meses atrás.
El precio puede variar mucho dependiendo de dónde se reposte
En este contexto cobra todavía más importancia comparar estaciones de servicio.
Las diferencias entre gasolineras pueden alcanzar varias decenas de céntimos por litro incluso dentro de una misma provincia, de manera que elegir dónde repostar puede representar un ahorro considerable al llenar un depósito completo.
Para consultar precios pueden utilizarse herramientas como el buscador de gasolineras del RACE o el comparador de FACUA.
Qué esperar del precio de gasolina y diésel este otoño
El escenario para las próximas semanas dependerá fundamentalmente de dos fuerzas contrapuestas.
Por una parte están las medidas fiscales, diseñadas para reducir parte del impacto de la crisis energética sobre familias y empresas. Por otra, permanece una situación internacional capaz de provocar movimientos bruscos en el petróleo y los productos refinados.
Por eso, septiembre puede ofrecer cierto alivio fiscal sin que necesariamente implique carburantes baratos.
La evolución del estrecho de Ormuz, el petróleo Brent y el mercado internacional del diésel determinará si los precios comienzan finalmente a moderarse o si los conductores españoles afrontan un otoño con gasolina y gasóleo todavía en niveles elevados.















