Vanesa Soler, pareja del presidente de la Generalitat, Juanfran Pérez Llorca, ha decidido no participar en el proceso para consolidar la plaza que ocupaba como secretaria de dirección en la Diputación de Valencia. La funcionaria abandonó el puesto una vez finalizado el periodo de seis meses de comisión de servicios, que concluyó el pasado 25 de mayo.
La decisión pone fin a una de las polémicas políticas más comentadas de los últimos meses en la Comunitat Valenciana, después de que la incorporación de Soler a la institución provincial generara críticas por parte de PSPV y Compromís.
Una contratación rodeada de controversia
Vanesa Soler accedió a la plaza mediante una comisión de servicios en marzo de 2026. El puesto de secretaria de dirección estaba remunerado con unos 52.000 euros brutos anuales y fue justificado por la Diputación por razones de «urgente necesidad».
La Agencia Valenciana Antifraude llegó incluso a solicitar información sobre el procedimiento de contratación tras las denuncias políticas y mediáticas surgidas alrededor del caso.
Las críticas de la oposición
Desde el PSPV y Compromís se denunció lo que consideraban un posible caso de favoritismo por tratarse de la pareja del presidente de la Generalitat. Los grupos de la oposición cuestionaron tanto la oportunidad política del nombramiento como el incremento salarial respecto a su anterior puesto como funcionaria en el Ayuntamiento de Finestrat.
Las críticas se centraron especialmente en el hecho de que la plaza se ofertara pocas semanas después de la llegada de Pérez Llorca a la Presidencia de la Generalitat.
La defensa de Pérez Llorca
El presidente valenciano siempre ha negado cualquier trato de favor. Pérez Llorca sostuvo que su pareja es funcionaria de carrera desde hace más de dos décadas y que accedió al puesto mediante un procedimiento de libre concurrencia abierto a otros candidatos. También denunció que parte de la polémica tenía un componente de «machismo» por centrarse en la condición de su pareja.
Según defendió en varias ocasiones, impedir que su pareja optara a un puesto público únicamente por su relación sentimental con él supondría limitar derechos que tienen el resto de funcionarios.
Fin de una polémica política
La renuncia a optar a la consolidación de la plaza cierra, al menos de momento, un asunto que había sido utilizado de forma recurrente por la oposición para cuestionar la gestión y la imagen pública del nuevo presidente valenciano. La Diputación de Valencia deberá ahora cubrir definitivamente el puesto mediante los procedimientos administrativos correspondientes.
















