Efectivos militares y técnicos de Patrimonio rescatan a toda prisa los restos de los primeros reyes de Aragón y piezas de incalculable valor histórico mientras el fuego asedia el Monasterio Viejo y el Monasterio Nuevo.
HUESCA — Ante el vertiginoso avance del incendio forestal originado en Las Peñas de Riglos, que ya supera las 8.000 hectáreas quemadas y ha forzado la evacuación de unos 900 vecinos, la Unidad Militar de Emergencias (UME) y un equipo técnico de la Dirección General de Patrimonio Cultural del Gobierno de Aragón han ejecutado un operativo de evacuación patrimonial de urgencia en el conjunto monumental de San Juan de la Peña.
Un rescate «a la carrera» para proteger el origen del Reino de Aragón
La maniobra, calificada por los efectivos desplegados como una intervención «a la carrera», ha tenido como máxima prioridad la extracción y puesta a salvo de las piezas más relevantes del Panteón Real y del espacio expositivo:
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Restos reales de la dinastía ramirense: Se han retirado los restos óseos de los tres primeros reyes de Aragón —Ramiro I, Sancho Ramírez y Pedro I— para evitar que sufran daños por el calor extremo, el humo o el agua empleada por los medios de extinción. Los restos han sido trasladados temporalmente al Museo Provincial de Huesca.
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Indumentaria histórica del X Conde de Aranda: Entre el patrimonio textil salvaguardado destaca la casaca funeraria de Pedro Pablo Abarca de Bolea, X Conde de Aranda, pieza de valor excepcional.
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Joyas y pinturas murales: También se han descolgado y embalado de urgencia diversas joyas religiosas y fragmentos de pintura mural románica y barroca procedentes tanto del Monasterio Viejo como del Monasterio Nuevo.
«Lo primero es ante todo la seguridad de las personas y de los operativos que están trabajando con absoluta intensidad, y luego también la defensa de nuestro patrimonio natural y cultural.»
— Luis Biendicho, Consejero de Medio Ambiente del Gobierno de Aragón.
Estrategia defensiva en dos frentes
El incendio de Las Peñas de Riglos mantiene activos a más de 200 efectivos terrestres, apoyados por dos batallones de la UME (desplazados desde Torrejón de Ardoz y Bétera) y hasta 30 medios aéreos que realizan constantes descargas de agua sobre las crestas del espacio protegido.
La estrategia del operativo se centra en contener la lengua de fuego que ha sobrepasado los límites del recinto natural protegido y avanza por el flanco derecho hacia el Llano de San Indalecio (donde se ubica el Monasterio Nuevo) y la localidad de Santa Cilia. Tanto los accesos por la carretera A-1603 como el propio recinto monumental permanecen cerrados al público indefinidamente.
















