El primero de los tres actos colectivos de la Semana Santa Marinera de Valéncia que reúne a las 31 hermandades, cofradías y corporaciones se desarrolló este Jueves Santo con la visita a los Santos Monumentos.
Una Misa en la Parroquia de Santa María del Mar precedió al desfile a paso rápido de los penitentes de las 31 cofradías que componen la Semana Santa Marinera. Un acto rápido que recorrió las parroquias que actúan como sedes de la Semana Santa Marinera, Santa María del Mar (Grao), Parroquia del Rosario (Canyamelar), Parroquia de Cristo Redentor-San Rafael, en el Cabanyal y finalmente La Parroquia de los Ángeles en el corazón del Cabanyal.
Más de 1.500 nazarenos recorrieron a ritmo del tambor que marcaba el paso rápido las calles de recorrido oficial de la Visita a los Santos Monumentos desde las 20:30h. Si bien la salida de desde Santa María del Mar estuvo con una desastrosa organización, en general el recorrido fue rápido y sin demasiados problemas
El tramo de la Av del Puerto un desastre
El desastre absoluto era el dispositivo policial para salir desde la Plaza del Tribunal de las Aguas y recorrer unos 200 metros en sentido contrario la Av. del Puerto para meterse por la calle de Abastos, separando una linea de vallas la procesión de los dos carriles abiertos a la circulación.
Mientras la policía local tenía órdenes de no permitir en esta zona que se pudiera observar el paso del cortejo, no precintó el paso de peatones y finalmente los peatones invadían tanto la calzada como por medio de la procesión en una organización manifiestamente mejorable. Vimos bicicletas, patinetes y personas con carritos de compra entre los nazarenos que tenían que sacar del cortejo los responsables de organización de cada cofradía visiblemente enfadados con la nula organización de la policía local que trataba de impedir que las personas caminaran por la calzada abierta a la circulación y hubiera alguna desgracia.
Cuando los peatones querían cruzar de un lado a otro se encontraban atrapados entre la procesión y la circulación de vehículos y eran dos las opciones, o invadían la calzada y caminaban entre los coches o invadían la procesión… mucho esmero no tuvo el que diseñó ese espacio, tendrían que haber cerrado el paso de peatones o regulado el paso mediante conos o vallas que protegieran a los peatones.
Cada minuto el policía tenía que correr para sacar a peatones de entre los coches literalmente y la hora larga de paso fue un auténtico suplicio, la hora de la pasión para los agentes locales que tuvieron la paciencia de Job dado el pésimo operativo desplegado.






























