Hoy mismo, a media mañana una clienta de mediana edad se ha desplomado por un golpe de calor en uno de los pasillos del Mercado Central de Valencia.
Los últimos días habían notado cierto alivio, pero la semana pasada con 30ºC en el interior si quiera los dos grandes ventiladores estaban encendidos.
Los problemas que no cesan
El año pasado la excusa era que una máquina estaba estropeada y «casualmente» se repararía en septiembre, y este año ante las quejas de los vendedores la respuesta es que «no hay potencia suficiente y por eso ni siquiera se encienden los ventiladores de techo».
La extraña asociación que gestiona de manera irregular desde le 1 de enero de 2018este recinto municipal ha asegurado a algunos vendedores que «si queréis aire acondicionado os tendremos que subir las cuotas que pagáis», recordando que son el Mercado con las concesiones más caras, justo el doble que cualquier otro de los mercados municipales.
Las excusas del Consistorio Municipal
Pero si las excusas de los gestores privados son ya insoportables, las explicaciones que dan desde la concejalía de mercados son insultantes. Ante las reiteradas quejas de los concesionarios se limitan a decir «sóis autogestión» y cuelgan el teléfono… en plan «apañáos» y cuando los mismos vendedores piden se remunicipalice la gestión dan largas.
Ejemplo de ello es el concejal Santiago Ballester que se ha negado a reunirse hasta con dos asociaciones distintas, la de comerciantes y trabajadores del Mercado Central y Centro de Valencia La Cotorra y la de vendedores de los Mercados Municipales de la CV, ambas muy críticas con la gestión municipal de su concejalía, y la alcaldesa Catalá se ha borrado remitiendo al concejal, el mismo que lleva dos años dando largas a estas asociaciones, mientras se reúne con la asociación que gestiona el mercado central, el único que mantiene esta fórmula de gestión privada y lleva caducada la gestión desde 2018.
Varias concejalías implicadas y todas callan
Los vendedores recuerdan que son concesionarios de un edificio público y que el Ayuntamiento les ha abandonado, como lo ha hecho con los trabajadores municipales y con los más de 15.000 clientes que visitan a diario este Mercado Municipal.
No sólo se juega con la salud de las personas, también con el género que se deteriora debido al calor y con la maquinaria, sólo el año pasado se tuvieron que cambiar más de 50 motores por trabajar al máximo debido a las altas temperaturas que por la tarde con el mercado cerrado llegan a registrar en el interior hasta 40ºC, con el personal de limpieza a punto de desfallecer.
Si este año nadie lo remedia, las excusas creativas volverán pero las casi 150 lipotimias del año pasado posiblemente se eleven, hasta que exista una desgracia y nadie se quiera hacer cargo, pero conocemos a los responsables, tanto en la gestión como en el abandono del Mercado, ¿Dónde está la alcaldesa?




