Valencia 18 de junio de 2026
VALENCIA.– El histórico y temido problema de inundaciones que asfixia al área metropolitana oeste de Valencia está más cerca que nunca de pasar a la historia. La Dirección General del Agua, organismo dependiente del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO), ha otorgado la aprobación técnica definitiva al proyecto de adecuación del barranco de la Saleta. Este hito supone el último y más trascendental trámite burocrático previo a la apertura del proceso de licitación pública, lo que despeja de forma definitiva el camino para que las máquinas comiencen a trabajar sobre el terreno en las próximas semanas.
La intervención, cuyo proyecto técnico ha sido redactado íntegramente por los ingenieros de la Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ), está catalogada como una de las mayores y más complejas actuaciones de ingeniería hidráulica jamás proyectadas en la provincia de Valencia. Con un presupuesto de ejecución que escala hasta los 150 millones de euros, la obra civil devolverá de manera artificial una salida directa y segura a las avenidas fluviales de la cuenca, canalizándolas directamente hacia el nuevo cauce del río Turia y eliminando el riesgo extremo que amenaza cíclicamente a las poblaciones de Aldaya, Alaquàs, Chirivella, Quart de Poblet y los barrios occidentales de València.
El rediseño post-DANA: La ciencia aplicada frente a los extremos climáticos
El barranco de la Saleta ha sufrido durante las últimas décadas una grave degradación de su entorno natural. El desbocado crecimiento urbanístico de la periferia valenciana, sumado a la construcción de infraestructuras críticas de transporte —como autovías y líneas ferroviarias— sin la debida planificación hídrica, terminaron por estrangular y sepultar el cauce original del riachuelo. Al quedar completamente aislado de su desembocadura natural en el Turia, el barranco se convirtió en una trampa de agua, generando gravísimas inundaciones. El episodio más desgarrador y reciente se vivió durante la catastrófica DANA de finales de octubre de 2024, que evidenció la vulnerabilidad extrema de la comarca de L’Horta Sur.
Aunque los borradores del proyecto llevaban años guardados en los cajones de la administración, el desastre de 2024 obligó al MITECO a replantear por completo la estrategia. El Centro de Estudios y Experimentación de Obras Públicas (CEDEX) fue comisionado para realizar simulaciones de última generación y modelizaciones matemáticas avanzadas basadas en los datos reales de la última riada. Las conclusiones del estudio determinaron que la infraestructura originalmente planificada se quedaría corta ante los nuevos escenarios de cambio climático.
Por este motivo, se aplicó una profunda remodelación arquitectónica e hidráulica que incrementó sustancialmente la robustez del proyecto. La capacidad de transporte de la conducción principal fue ampliada en un 25%, pasando de los insuficientes 80 metros cúbicos por segundo () contemplados en los planes previos a una sección capaz de absorber 100 de forma sostenida. Adicionalmente, el nuevo diseño arquitectónico se modificó para asimilar un aporte extra de 30 provenientes exclusivamente del tramo urbano, garantizando así un blindaje mucho más efectivo.
Una obra monumental dividida en tres grandes ejes
La solución de ingeniería civil se articula como un enorme corredor de drenaje de alta capacidad que dividirá el reparto de las aguas mediante estructuras inteligentes de regulación. El punto de partida de este complejo entramado se ubicará en los alrededores de la autovía CV-410, junto a los accesos principales al casco urbano de Aldaya y al centro comercial Bonaire. Allí se erigirá una monumental estructura de derivación que actuará como el «cerebro» del sistema, dosificando y fragmentando los caudales en tres vías de evacuación diferenciadas:
- La propia cuneta de la CV-410 (rediseñada para evacuar más de 15 ).
- El canal a cielo abierto que cruza Aldaya (cuya ampliación acomete el consistorio local para soportar 30 ) .
- La gran arteria del proyecto ministerial, una monumental conducción soterrada.
Esta galería subterránea constará de cuatro kilómetros de longitud y se construirá utilizando gigantescos cajones rectangulares de hormigón armado, cuyas dimensiones intimidan: 7,5 metros de ancho por 4 metros de alto, un tamaño equiparable al de un túnel de carretera de dos carriles. Esta colosal autopista subterránea cruzará el subsuelo del norte de Aldaya captando los flujos pluviales y combinándolos con los caudales del tramo urbano de la Saleta, alcanzando una capacidad agregada de evacuación de hasta 130 . Un punto crítico será el cruce bajo la línea ferroviaria Valencia-Utiel, solucionado mediante una hinca subterránea para evitar interrumpir el tráfico de trenes de Cercanías.
Al término de la galería soterrada, el agua volverá a la superficie para discurrir a través de una innovadora vía verde hidráulica de tres kilómetros de longitud. Este tramo se ha diseñado bajo criterios de integración paisajística y sostenibilidad, configurándose como un canal abierto de orillas amables que se mimetizará con el entorno agrícola tradicional de la huerta valenciana. Finalmente, la obra conectará con el nuevo cauce del río Turia salvando la autopista V-30. Dada la extrema complejidad técnica de actuar bajo una de las autovías con mayor densidad de tráfico de España, esta última conexión se acomete de forma coordinada con la Demarcación de Carreteras.
El primer paso hacia un plan de resiliencia integral
Los portavoces de la Confederación Hidrográfica del Júcar han remarcado que la adecuación de la Saleta no es una intervención aislada, sino la «primera gran pieza» de un gigantesco engeneraje de protección integrado en el Plan para la Recuperación y Mejora de la Resiliencia de la Comunitat Valenciana. El objetivo final es pacificar por completo la conflictiva cuenca del barranco del Poyo, disminuyendo las escorrentías antes de que pisen las zonas pobladas.
Para conseguirlo, el MITECO y la CHJ ya trabajan en la redacción de otros diez proyectos complementarios que actuarán aguas arriba de los municipios afectados. Estas asistencias técnicas, adjudicadas por más de 3 millones de euros, contemplan intervenciones en las ramblas del Poyo y Pozalet-Saleta, así como en la cuenca del río Magro. El plan general prevé crear amplias zonas de almacenamiento controlado y áreas de inundación voluntaria en Chiva y Utiel, infraestructuras verdes que frenarán la velocidad del agua y domarán las avenidas antes de poner en peligro vidas humanas en la comarca de L’Horta Sur.
La lástima es que hayan tenido que perderse 230 vidas para ejecutar y revisar un proyecto guardado en el cajón hace casi una década.





