VALENCIA – La ciudad del Turia vuelve a rendirse ante el aroma y el color en una de sus citas más sensoriales y longevas. Este jueves, cumpliendo con una tradición que alcanza ya su 132º edición, el gremio de los floristas ha celebrado su fiesta anual en honor a la Mare de Déu dels Desamparats.
Lo que comenzó hace más de un siglo como una iniciativa de los puestos de flores de la Plaza del Ayuntamiento —cuando no existían floristerías más allá de ese enclave neurálgico— se ha convertido hoy en un evento de referencia autonómica. «Venían floristas hasta de Castelló y de otras partes de la Comunitat Valenciana«, recuerdan los veteranos, subrayando el carácter histórico de una festividad que une al sector bajo el manto de la Patrona.
Un altar tejido con manos artesanas
El punto álgido de la celebración se fragua, como es costumbre, durante la tarde-noche del miércoles. En un despliegue de fe y oficio, los floristas acuden a la Basílica para trabajar la flor natural donada por ellos mismos y por diversos mayoristas. Durante horas, sus manos transforman el Altar Mayor en un tapiz vivo de pétalos y fragancias, creando una atmósfera de primavera única en el interior del templo.
Cambios en el calendario para un mayor lucimiento
Una de las novedades que ha marcado el calendario festivo ha sido el traslado de la Fiesta de las Tunas. Tradicionalmente, ambas celebraciones coincidían este jueves; sin embargo, se decidió adelantar el evento de las tunas al jueves anterior a la Fiesta de la Mare de Déu dels Desamparats.
Este ajuste estratégico ha permitido que ambas festividades gocen de un mayor lucimiento, evitando que se solaparan y permitiendo a los valencianos y visitantes disfrutar de cada una con la atención que merecen.
La agenda del jueves y permanencia de los adornos
Tras una mañana en la que la mayoría de las floristerías de la ciudad permanecen cerradas por festividad gremial, a las 13:00 horas se oficia la solemne misa en la Basílica. Una eucaristía cargada de simbolismo que ha dado paso a la tradicional comida de confraternidad en el restaurante La Ferradura, en la playa de la Patacona.
Para aquellos que todavía no puedan este jueves acercarse a contemplar el trabajo de los artistas florales, hay buenas noticias:
Los adornos y centros florales permanecerán decorando el Altar Mayor hasta el próximo fin de semana.
Es una oportunidad excepcional para los sentidos; una celebración visual que se ve y se huele, donde la Basílica luce radiante, llena de vivos colores y un aroma a primavera que solo los floristas valencianos saben crear una vez al año.

















