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La Asociación de Vecinos de la Devesa del Saler señala a la Autoridad Portuaria de Valencia como origen de los residuos.
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Los servicios municipales de limpieza del Ayuntamiento de Valencia retiraron el material en la jornada de hoy.
VALENCIA. — La Playa de la Garrofera, ubicada en el entorno natural protegido de la Devesa del Saler, volvió a convertirse ayer en el escenario de la controversia ambiental que rodea a las costas del sur de Valencia. Según informó la Asociación de Vecinos de la Devesa del Saler, la playa amaneció con restos de una maroma de gran tonelaje, presuntamente procedente de la actividad de las embarcaciones de la Autoridad Portuaria de Valencia (APV).
Tras el aviso vecinal, operarios de los servicios de limpieza del Ayuntamiento de Valencia acudieron este sábado al lugar para proceder a la retirada de los restos sintéticos, evitando así que la marea arrastrase de nuevo la cordada mar adentro o causase un impacto directo en la fauna local.
Tensión persistente por los vertidos en el sur
El hallazgo ha reactivado el malestar de los colectivos vecinales y ecologistas de la zona, reunidos bajo la consigna y la etiqueta informativa #StopVertidos. Desde la vecindad de la Devesa del Saler han mantenido durante años una postura marcadamente crítica respecto a la afección que la actividad industrial y náutica del puerto de Valencia ejerce sobre el litoral adyacente.
«No se trata de un hecho aislado, sino del reflejo continuo de la falta de control sobre los residuos marinos que terminan en playas de alto valor ecológico», señalan desde el entorno vecinal.
Las playas del sur de la capital del Turia —Garrofera, El Saler y Pinedo— experimentan desde hace décadas procesos de regresión de arena y la llegada periódica de residuos derivados del tráfico marítimo, un punto constante de fricción entre las administraciones locales, la Autoridad Portuaria y las plataformas vecinales que exigen mayor protección para el Parque Natural de la Albufera.
fotografías: AA.VV. Devesa del Saler

















