«La desclasificación de los documentos de inteligencia permite, de una vez por todas, abandonar el terreno de las mentiras y las desinformaciones para chocar frontalmente contra el muro de la verdad factual.»
Esto que dice Moncloa es un insulto a la inteligencia de los españoles. Una vergüenza de gobierno para cualquier español. Los bulos ya nos e los compran ni en Telepedro… que ya está en pie de guerra por la manipulación política absoluta y la total falta de libertad periodística de una tele pública pagada por todos.
Moncloa: la fábrica de bulos permanente de Sánchez
Desde las oficinas presidenciales, la maquinaria propagandística se ha afanado en proyectar una narrativa autoindulgente: afirman que esta es la diferencia entre la oposición y su «juego sucio» frente a la acción de un «Gobierno progresista que siempre trabaja con claridad», asegurando que mientras unos construyen relatos a partir de bulos, otros ponen los documentos encima de la mesa, con transparencia y sin miedo. Sin embargo, la brecha entre la retórica oficialista y los hechos expuestos en esos mismos papeles no solo desmiente la versión gubernamental, sino que deja al descubierto la construcción de un relato artificial totalmente ajeno a las preocupaciones reales de la ciudadanía.
La denominada fábrica de bulos de Moncloa ha terminado por devorar la escasa pizca de credibilidad que le restaba al presidente y a su alineación de gobierno. Instalado en una dinámica intervencionista que pretende fiscalizar el debate público y dictar incluso lo que los ciudadanos deben pensar, el Ejecutivo contradice punto por punto toda realidad objetiva. Estamos ante la estampa de un Gobierno francamente fracasado que recurre a prácticas de dudoso encaje democrático, más propias del antiguo Ministerio de Información franquista o de los noticiarios de propaganda del NO-DO que de una administración moderna y transparente en pleno siglo XXI.
Este modelo de gestión comunicativa y política ha alcanzado cotas especialmente sangrantes en la gestión de la seguridad nacional y la política territorial. Representa una auténtica vergüenza para el conjunto de los españoles y un ataque directo a la dignidad del pueblo ceutí, al que desde los altavoces institucionales se le sigue pretendiendo convencer de que su evidente percepción de inseguridad es algo meramente «subjetivo». Tratar de atenuar la inquietud ciudadana en la frontera sur tildando la experiencia cotidiana de los vecinos de ilusión óptica evidencia hasta qué punto el Ejecutivo habita en una burbuja desconectada de los problemas sobre el terreno.
A esta distorsión de los hechos se le suma el colapso operativo interno. A lo largo del último mes, la ciudadanía ha asistido a un espectáculo bochornoso de total descoordinación institucional y una nula capacidad de mando en la cúspide del poder. Incapaces de ofrecer un liderazgo unificado y coherente, los distintos ministerios se contradicen en público mientras la dirección política se diluye en eslóganes y descalificaciones al adversario. Se trata de una situación insostenible en cualquier país con estándares democráticos exigentes y plenamente integrado en la Unión Europea, donde el rendimiento de cuentas y la asunción de responsabilidades deberían ser el único camino de salida ante semejante nivel de parálisis y manipulación.
De las cloacas de Moncloa a las listas negras de periodistas: ni progresismo ni socialismo. Represión y prácticas dictatoriales
Nada pasa, nada sucede, y las tragaderas de los ciudadanos ya no pueden más ante un gobierno que desprecia las instituciones democráticas y la propia democracia, que ha cruzado todas las líneas rojas.
Desde las cloacas de Moncloa y del PSOE de Pedro Sánchez a las listas negras de tertulianos, un escándalo tras otro, y el intento de desprestigio de todas las instituciones democráticas que busca acabar con el Estado de derecho y la democracia.
Alguien tendrá que responder por este daño a la democracia, y quienes aún consideren a Pedro Sánchez un dirigente socialista, progresista y democrático es que no ven más allá de su nariz. El daño que Sáchez y su tropa han hecho al propio PSOE será muy difícil de restaurar la confianza ciudadana, y con cada escándalo, se ahonda más la tumba de un PSOE del que si los socialistas de alama y corazón no ponen coto rápido, no quedarán ni las cenizas en el PSOE en España…
















