VALENCIA. – Valencia ya conoce los proyectos artísticos que se convertirán en el epicentro visual y emocional de las Fallas 2027. Hoy se ha presentado oficialmente en el Espai “Els Tallers” del Gremio de Artistas Falleros los bocetos de los monumentos municipales para las próximas fiestas. La gran sorpresa del ejercicio la protagonizará una colosal e imponente figura de Nino Bravo de 20 metros de alto por 15 metros de planta, que presidirá la plaza del Ayuntamiento bajo el elocuente lema “Vuelvo a mi tierra”. La obra será materializada por el artista Baena Tándem con un vanguardista diseño de José Luis Santos.
Según detallaron los creadores durante el acto oficial, la pretensión fundamental de esta falla es que el último verso de la mítica canción “Un beso y una flor” —aquel que reza que ”lo que nos es querido siempre queda atrás”— no se termine de cumplir jamás de manera definitiva. Aunque el inolvidable intérprete valenciano marchara de forma prematura, su legado melódico y su recuerdo inalterable se ganaron hace ya muchas décadas un merecido viaje a la eternidad. Sin embargo, a las espaldas de su figura han quedado ya cinco decenios de cambios vertiginosos. Esas transformaciones, que por su profundidad parecen abarcar siglos enteros, han alterado por completo la cotidianidad colectiva: la irrupción de la informática, la telefonía móvil, la evolución de los transportes, las redes sociales y las plataformas audiovisuales han reconfigurado radicalmente la manera de vivir, trabajar y relacionarse de la sociedad.
Por ello, “Vuelvo a mi tierra” se articula como una propuesta conceptual que, tomando la música popular como hilo conductor de esta metamorfosis social, invita al espectador a echar una mirada hacia atrás con humor, sorpresa y cierta nostalgia. El monumento invitará a redescubrir y analizar los códigos de una entrañable época analógica a través de seis escenas y 16 ninots. Entre las escenas recreadas destacan el incómodo Simca 1000 donde intentaban hacer el amor Los Inhumanos (se supone que por turnos); la mítica cinta de casete con su clásico rebobinado digital a base de bolígrafo Bic; el nostálgico aparato Comediscos; el discreto radiocassette gigante de formato urbano; la muñeca Barbie Superstar muriéndose de celos ante un Camilo Sesto divino; y un sincero homenaje al gran cantante de Xàtiva Bruno Lomas, pionero absoluto del rock español.
Sostenibilidad absoluta en la «Plaza de la Luz»
Más allá de su innegable carga poética, el monumento de 2027 marcará un hito técnico y medioambiental en la historia de la fiesta grande valenciana. Se tratará de una falla elaborada íntegramente con materiales 100% ecológicos y construida utilizando exclusivamente energía solar. La estructura se levantará mediante el empleo de madera, papel, cartón reciclado y cola de engrudo tradicional elaborada a base de harina de cereal. Asimismo, se introducirá el corcho neops, un compuesto innovador que se obtiene mediante la transformación de residuos orgánicos. El acabado visual correrá a cargo de pinturas y barnices de la firma Renner, compuestos por pigmentos vegetales no contaminantes y manufacturados mediante energías renovables.
«El tiempo de Fallas»: El mañana según Ceballos & Sanabria
Por su parte, el arte infantil volverá a tener el sello inconfundible del tándem compuesto por Ceballos & Sanabria. Bajo el lema “El tiempo de Fallas”, el monumento infantil municipal buscará recordar a los visitantes que la temporalidad de la fiesta no se circunscribe únicamente a las intensas jornadas de la Semana Fallera de marzo. La propuesta expande su significado hacia dos dimensiones paralelas: el tiempo de Fallas que se trabaja y se respira en los casales durante los 365 días del año y, por otro lado, el poso de las Fallas vividas a lo largo de la historia en la memoria colectiva.
Toda la composición infantil se estructurará siguiendo el ritmo cronológico de las horas y los días, desgranando aquellos hitos festivos que jalonan el calendario. La Crida, la Presentación, la Mascletá, la Plantá, la Ofrenda o la Cremá convivirán en armonía con microescenas cotidianas del universo de los niños, tales como el disfrute de una chocolatá con buñuelos de calabaza, las tardes enteras tirando petardos entre amigos o los bailes al son de la charanga. Asimismo, el monumento plasmará la vida interna de las comisiones durante el resto del año: los ensayos de los playbacks, los talleres culturales, las batallas con pistolas de agua en San Juan, el montaje del Belén o la recepción de los Reyes Magos.
Todos estos hitos se materializarán en divertidos gags visuales a modo de dietario interactivo, integrados en una escenografía espacial mágica de formas geométricas que emulará la arquitectura de Valencia, ofreciendo a los más jóvenes un entorno ideal donde soñar y jugar.

















