VALÉNCIA. — El Ayuntamiento de Valéncia ha puesto oficialmente en funcionamiento este domingo, 21 de junio, las flamantes instalaciones e infraestructuras del Mercado del Rastro. Esta ambiciosa actuación, impulsada de forma directa por el Servicio de Mercados, ha supuesto una inversión económica exacta de 264.158,73 euros y tiene como principal propósito optimizar de manera integral y sustancial las condiciones logísticas en las que se desenvuelve la tradicional actividad comercial de cada fin de semana.
La esperada intervención arquitectónica ha contemplado la edificación de nuevos bloques auxiliares orientados a optimizar la gestión del recinto. Entre las principales novedades destaca la dotación de oficinas modernas para el personal técnico de vigilancia y control, además de módulos de aseos públicos completamente equipados y accesibles, diseñados de forma específica para hombres, mujeres, infancia y personas que presentan movilidad reducida. Asimismo, el consistorio ha instalado marquesinas metálicas fijas de protección técnica y avanzados sistemas de iluminación en los accesos clave de la plaza para incrementar la seguridad vial y el confort térmico tanto de los vendedores como de los compradores.
“Con la puesta en marcha de estas nuevas instalaciones damos respuesta a una demanda histórica de los vendedores y mejoramos de manera sustancial las condiciones de uno de los mercados más emblemáticos de la ciudad. Nuestro objetivo prioritario es que el comercio se desarrolle con plenas garantías de seguridad, salubridad y calidad que merecen tanto los profesionales como las miles de personas que visitan el Rastro cada domingo”, declararon desde el Consistorio valenciano
El reconfigurado núcleo de servicios se localiza en la confluencia interior de la céntrica plaza de Amelia Chiner, delimitada geográficamente entre la avenida dels Tarongers y las transitadas calles de Lluís Peixó y Yáñez de la Almedina. Para la materialización del proyecto, el Ayuntamiento ha implementado un vanguardista criterio ecológico y de economía circular mediante el reciclaje estructural de contenedores marítimos del tipo High Cube.
Dicha metodología constructiva permite mitigar con solvencia la huella de carbono asociada al sector de las obras públicas y dar una segunda vida útil a estos depósitos. Las estructuras de acero recibieron un completo tratamiento industrial de aislamiento térmico e impermeabilización acústica interior para adecuarse con rigor a las exigentes normativas de habitabilidad vigentes en la Comunitat Valenciana.
















