Valéncia, 29 de abril de 2026
El Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible ha dado un paso definitivo para resolver uno de los puntos negros más críticos de la red viaria valenciana. Con la aprobación del expediente de información pública y el proyecto de trazado, el Gobierno central pone en marcha la construcción de una conexión directa entre la autovía V-30 y la A-3. La pieza angular de este ambicioso plan es la construcción de un nuevo puente paralelo al actual sobre el cauce del Turia, una infraestructura presupuestada en 56 millones de euros (IVA incluido) que promete reconfigurar la movilidad en los términos municipales de Valéncia, Chirivella y Mislata.
El objetivo es ambicioso: erradicar los colapsos kilométricos que se producen diariamente en el enlace donde convergen los vehículos que circulan junto al nuevo cauce del río con los que se dirigen hacia Madrid. Actualmente, este nudo funciona mediante un complejo e ineficiente ramal de 360 grados que obliga a los camiones procedentes del Puerto de Valéncia y a los turismos a realizar un giro cerrado a la derecha para incorporarse a la A-3. Este diseño provoca un «efecto embudo» que traslada la retención al carril derecho de la V-30, colapsando la salida de la capital por la Avenida del Cid en cada hora punta.
Una reingeniería total del nudo logístico
El proyecto no se limita a un parche sobre el asfalto, sino que propone una reingeniería profunda de la zona. La actuación contempla la construcción de seis nuevas estructuras y la ampliación de otras tres ya existentes. Entre las novedades técnicas más destacadas figura la ampliación a cuatro carriles de la autovía A-3 en sentido Madrid, en el tramo que va desde el nuevo enlace hasta el acceso al aeropuerto de Manises.
El nuevo puente sobre el Turia se convertirá en el gran catalizador del flujo logístico. Según fuentes conocedoras del proyecto, la estructura está diseñada específicamente para absorber el tráfico pesado que sale de las terminales portuarias. Al separar este flujo del tráfico local que entra y sale de Valéncia, el puente actual quedará liberado para el tráfico urbano, permitiendo una distribución mucho más fluida de los vehículos.
Para lograr esta segregación, el diseño técnico incluye un desvío con rampa que permitirá vencer el actual nudo de carreteras, superándolo por debajo para dar continuidad a una curva suave. Este trazado salvará los 90 grados de ángulo muerto que hoy estrangulan la conexión con la autovía de Madrid, justo en la zona donde se ubican las instalaciones de varios concesionarios de automóviles.
Sostenibilidad y protección vecinal: el factor Chirivella
Más allá del hormigón y el asfalto, el proyecto ha tenido que equilibrar las necesidades de movilidad con las demandas históricas de los residentes. Los vecinos de los bloques de la plaza Vicentica la Serrana, en Chirivella, llevan más de una década denunciando los niveles de ruido y contaminación que soportan por la proximidad de las vías.
En respuesta, el Ministerio ha incluido la instalación de pantallas antirruido de última generación y la aplicación de asfalto fonoabsorbente tanto en la V-30 como en la A-3. La alcaldesa de Chirivella, Paqui Bartual, ha subrayado que la decisión del consistorio de no oponerse al proyecto nace de la «responsabilidad». Según Bartual, el objetivo es asegurar una inversión de 56 millones de euros que, además de aliviar el tráfico, incluya mejoras en la calidad de vida de los vecinos, como la sustitución de ventanas para aislamiento acústico y la plantación de arbolado para reducir el impacto visual.
Asimismo, la intervención favorecerá la movilidad sostenible. Se proyecta una nueva pasarela ciclopeatonal bajo el ramal Valéncia-Puerto y la conexión del barrio de la Luz con la avenida del Turia. Uno de los puntos más celebrados será la reurbanización de la calle Vicente Lladró Sena y la plaza de España, que transformará un entorno hoy degradado por el tráfico en un espacio urbano y peatonal integrado en el barrio de Zamarra.
El contexto de la DANA y las obras complementarias
Esta resolución ministerial llega en un momento de especial fragilidad para las infraestructuras valencianas. El «efecto dominó» de los colapsos en la V-31 (Pista de Silla), que todavía arrastra obras de reparación por los daños causados por la DANA del 29 de octubre de 2024, ha hecho que la mejora de la V-30 sea una prioridad absoluta para evitar el aislamiento logístico de la ciudad.
Como complemento a esta gran obra, el Ministerio también ha puesto en servicio esta semana un nuevo ramal en Manises que conecta la V-11 con la A-3, eliminando la necesidad de pasar por una glorieta saturada. Esta pequeña pieza, que ha costado 3,9 millones de euros, se suma a la macro-obra de duplicación de la N-220 de acceso al aeropuerto, que cuenta con un presupuesto de 103,4 millones de euros.
En conjunto, el Gobierno central busca blindar los accesos oeste de Valéncia. Con la próxima publicación de la aprobación en el Boletín Oficial del Estado (BOE), se inicia la cuenta atrás para unas obras que, aunque complejas en su ejecución, pretenden poner fin a décadas de atascos y ruido bajo el cielo de la huerta valenciana.
















