El Centro Polivalente acogió la proclamación oficial de Alba Cabrera y Tania Gisbert en una velada donde la tradición fallera se entrelazó con el recuerdo a las víctimas de la Dana Adam y del accidente ferroviario de Toledo.
OLIVA — El pasado sábado, 31 de octubre, la localidad de Oliva vistió sus mejores galas para celebrar uno de los acontecimientos más esperados y solemnes de su calendario festivo: la soberana Exaltación de las Falleras Mayores de Oliva para el ejercicio 2027. El Centro Polivalente del municipio se convirtió en el epicentro de la emoción fallera al acoger a cientos de vecinos, comisiones y autoridades que no quisieron perderse el inicio oficial del reinado de la joven Alba Cabrera y la niña Tania Gisbert, acompañadas por sus respectivas Cortes de Honor.
La velada, impregnada de la solemnidad y el color propios de las fiestas josefinas, estuvo marcada desde el primer minuto por un hondo sentimiento de respeto y empatía. Las recientes tragedias provocadas por los devastadores efectos de la Dana Adam, así como el trágico accidente ferroviario ocurrido en Toledo, estuvieron muy presentes en la memoria colectiva de los asistentes. Lejos de ser un acto ajeno a la realidad social, la exaltación se transformó en un altavoz de fraternidad, duelo y esperanza para todos los afectados.
Un protocolo impecable al compás de la música en directo
El acto institucional dio comienzo con el tradicional desfile y presentación de las integrantes de las Cortes de Honor, quienes fueron recibiendo el aplauso caluroso del público a su paso hacia el escenario central. El punto álgido de la velada llegó con la entrada de las máximas representantes de la fiesta olivense.
La alcaldesa de Oliva, Yolanda Pastor, acompañada por el presidente ejecutivo de la Federació de Falles, Santiago García, fue la encargada de imponer las acreditativas bandas y las insignias de oro municipales tanto a Alba Cabrera como a Tania Gisbert. Este gesto oficial simboliza la máxima distinción institucional de la Villa y ratifica a ambas como las máximas embajadoras de la cultura y la tradición fallera del municipio durante el próximo ciclo festivo.
La atmósfera lírica y emotiva estuvo coordinada en todo momento por las notas de la banda de la Associació Artístico-Musical d’Oliva. La formación musical acompañó en directo cada uno de los momentos clave del protocolo, dotando a la ceremonia de una solemnidad épica que puso en pie a los asistentes en diversas ocasiones.
Un discurso de mantenería centrado en los valores y la solidaridad
Uno de los momentos más esperados de la noche fue la intervención de la mantenedora del acto, responsabilidad que recayó en esta ocasión sobre la escritora de literatura infantil y trabajadora de la Red de Bibliotecas de Oliva, Irene Verdú. Con una oratoria cuidada y llena de sensibilidad, Verdú logró tejer una hermosa analogía entre el fuego purificador de las Fallas, el valor de la literatura como refugio y la inquebrantable respuesta solidaria del pueblo de Oliva tras el paso de la Dana Adam.
En sus palabras, la mantenedora rindió un sincero homenaje a las familias que sufrieron pérdidas tras los recientes temporales y los accidentes de las últimas semanas, elevando asimismo un reconocimiento público hacia los voluntarios, cuerpos de seguridad y trabajadores que continúan volcados en las labores de reconstrucción. El mensaje central de Verdú subrayó que el espíritu fallero no solo habita en la fiesta y la pólvora, sino fundamentalmente en la unión comunitaria, el apoyo mutuo y la capacidad de resurgir ante la adversidad.
El reconocimiento municipal y el compromiso con la fiesta
Durante el transcurso de la velada, se puso de manifiesto el agradecimiento de la ciudadanía y de la comunidad festiva hacia la gestión realizada por el Ayuntamiento de Oliva, destacando la rapidez y eficacia en la respuesta institucional para atender las emergencias provocadas por el temporal.
En representación del consistorio, tanto la alcaldesa Yolanda Pastor como el concejal de Fiestas, Álvaro Sánchez, quisieron trasladar su más sincera enhorabuena a Alba Cabrera, a la pequeña Tania Gisbert y a todas las componentes de sus Cortes de Honor. Desde el gobierno local les desearon un año repleto de vivencias inolvidables, fraternidad y orgullo de pertenencia a Oliva.
Asimismo, desde el Ayuntamiento se quiso hacer una mención especial de agradecimiento a la Federació de Falles de Oliva por su constante implicación y por el movimiento solidario articular a raíz de los trágicos sucesos. En palabras de las autoridades municipales, las fiestas de Oliva demuestran una vez más que son mucho más que un evento lúdico: constituyen un espacio de cohesión, afecto y respaldo incondicional hacia todas las personas que atraviesan momentos de dificultad. Con este emotivo punto de partida, Oliva inicia una nueva etapa fallera con el corazón puesto en la tradición y la mano tendida a la solidaridad.


















