VALÉNCIA. – En un entorno social marcado por la confrontación y el endurecimiento de las opiniones, la gastronomía tradicional emerge como un refugio para el entendimiento. Según refleja el informe “Estudio La Fallera: La paella, el plato que une a todos los españoles”, elaborado sobre una muestra de 1.000 personas de entre 18 y 65 años, la paella actúa como un catalizador social capaz de rebajar tensiones y fomentar el diálogo presencial.
Los datos sitúan a la Comunitat Valenciana a la cabeza nacional en la valoración de este plato como herramienta de cohesión. Para el 74 % de los valencianos la paella es su comida preferida —con un 44 % de preferencia por la variedad de arroz bomba—, pero su impacto va más allá del terreno culinario: un 87 % la percibe como una forma de entenderse y el 90 % como la excusa idónea para reencontrarse con familiares y amigos. Asimismo, un 94 % de los encuestados en la región afirma que sentarse a la mesa con una paella contribuye a resolver desavenencias, superando en nueve puntos la media nacional (85 %).
Un clima favorable para escuchar y debatir
El estudio impulsado por la firma arrocera subraya que la dinámicas alrededor de este plato transforman la actitud de los comensales. A nivel estatal, el 93 % de los españoles asegura estar más dispuesto a escuchar sin interrumpir cuando comparte una paella, mientras que el 92 % afirma que debatiría con respeto y buscaría puntos en común. De igual forma, un 78 % reconoce haber escuchado más que discutido durante estas comidas.
Consenso que supera las diferencias personales
La investigación pone de manifiesto el deseo generalizado de recuperar espacios de contacto directo: el 86 % de los españoles considera prioritario verse físicamente con su entorno cercano y un 77 % admite dificultades para organizar encuentros sin necesidad de agendarlos minuciosamente. En este panorama, tres de cada cuatro encuestados definen la paella como un «plato de consenso».
Esta predisposición al acercamiento se mantiene incluso ante relaciones complejas. Un 65 % de los encuestados afirma que compartiría una paella con un amigo distanciado, un 58 % lo haría con alguien de ideología opuesta y un 24 % estaría dispuesto a sentarse a la mesa con una expareja.
















