Tres años de parálisis: el Convento de Sant Vicent de la Roqueta sigue cerrado y sin rumbo bajo la gestión de Catalá
NOTICIAS CIUDANAS | VALÉNCIA
El histórico complejo monumental de la Calle San Vicente Mártir cumple un trienio sin uso público ni un plan definido, tras descartar el actual ejecutivo municipal el proyecto de centralización cultural diseñado en la pasada legislatura.
El antiguo Monasterio y Convento de Sant Vicent de la Roqueta, una de las joyas patrimoniales más importantes de la historia y el origen cristiano de Valéncia, continúa con el candado echado. Tres años después de la llegada de María José Catalá a la alcaldía, el monumental espacio municipal —cuya compleja consolidación estructural y rehabilitación culminó hace años— permanece completamente vacío, cerrado a la ciudadanía y sumido en la incertidumbre sobre cuál será su destino definitivo.
A pesar de que el subsuelo y las dependencias ya superaron las exhaustivas campañas de excavación arqueológica posteriores a su reforma básica, la parálisis institucional mantiene este Bien de Interés Cultural (BIC) al margen de la vida del barrio de Arrancapins y de todo el entramado sociocultural de la ciudad.
Del proyecto de oficinas al vacío absoluto
El futuro de Sant Vicent de la Roqueta parecía encauzado en 2021, cuando el anterior gobierno local aprobó un proyecto integral para reabrir el edificio. El plan pasaba por convertir las estancias del antiguo monasterio en la gran sede unificada de los servicios culturales de la ciudad (albergando las delegaciones de Cultura Festiva y Patrimonio Histórico), combinando la actividad administrativa con la apertura de un centro de interpretación vicentina en su planta baja y el uso vecinal del claustro histórico.
Sin embargo, con el relevo en el consistorio, el actual ejecutivo de Catalá optó por frenar en seco y redefinir por completo este planteamiento. Tras descartar formalmente el traslado masivo de los despachos de los funcionarios y las oficinas técnicas, el inmueble quedó desprovisto de su propósito asignado. Desde entonces, las declaraciones oficiales se han limitado a apuntar hacia un hipotético uso «cultural y vecinal» genérico, pero sin dotación presupuestaria específica, sin calendarios de ejecución y sin pliegos que detallen qué actividades o entidades acogerá en realidad.
Malestar vecinal por un BIC desaprovechado
Mientras la contigua iglesia parroquial de Cristo Rey (en manos del Arzobispado) mantiene sus puertas abiertas y su habitual actividad de culto, la parte que ostenta la titularidad pública —el convento y su valioso claustro del siglo XVII— languidece sin dar servicio a los ciudadanos.
Diversas plataformas patrimoniales y colectivos del barrio ya han manifestado su preocupación ante el riesgo de que el edificio vuelva a degradarse debido a la falta de ventilación, mantenimiento continuo y habitabilidad diaria. Los representantes vecinales lamentan que una inversión millonaria de fondos públicos para su consolidación estructural acabe traducida en un «contenedor vacío» en pleno corazón de la Calle San Vicente.
Con el contador sumando ya tres años de parálisis desde el cambio de signo en el Ayuntamiento, Sant Vicent de la Roqueta se mantiene como un recordatorio de las asignaturas pendientes del área de patrimonio en el consistorio valenciano: un monumento clave recuperado del olvido pero atrapado de nuevo en el limbo de la gestión municipal.
De momento las estancias acumulan polvo y sigue sin definirse un uso ciudadano al complejo, ni poder visitarse este BIC.


















