La organización agraria considera injustificada la presión a la baja de las cotizaciones ante la incertidumbre de la próxima cosecha y exige mayor control a las importaciones y transparencia en el mercado.
VALÉNCIA (7 de septiembre de 2026) – La Unió Llauradora ha mostrado su profunda preocupación por la dinámica bajista que registran los precios del aceite de oliva en los mercados de origen. La organización agraria advierte de que esta corriente desciende de forma prematura y amenaza con golpear de lleno la rentabilidad de las explotaciones de la Comunitat Valénciana antes incluso de que arranque la campaña de recolección, fijada para finales de este mes y los meses posteriores.
Desde la entidad señalan que el desplome de las cotizaciones no se corresponde con la realidad actual de la oferta y la demanda. En el cómputo nacional, la producción del curso actual ha sido un 9% inferior a la anterior, la comercialización solo se ha reducido un 2,6% y las existencias finales apenas han crecido un 6%. Pese a estas cifras, el precio del aceite de oliva virgen extra acumula una caída superior al 15% desde el inicio de la campaña, situándose holgadamente por debajo de los valores de años anteriores.
Un mercado presionado por especulaciones e importaciones
LA UNIÓ tilda de injustificada esta presión a la baja en un momento en el que no existen estimaciones consolidadas sobre la cosecha 2026-2027. En el campo valenciano, el fruto se encuentra en pleno desarrollo y condicionado por el impacto de las altas temperaturas y el estrés hídrico de las últimas semanas.
A la incertidumbre meteorológica se le suma el repunte de las compras al exterior. Las importaciones españolas se sitúan un 16% por encima de la media de las últimas cuatro campañas. LA UNIÓ denuncia que se esté favoreciendo la entrada de aceite de terceros países sin exigirles los mismos compromisos ambientales, laborales y fitosanitarios que asumen los agricultores europeos.
«Resulta difícil explicar a un olivicultor que el precio empiece a caer con fuerza cuando todavía no sabe siquiera cuántos kilos va a recoger. Adelantar grandes previsiones sin conocer el efecto real del verano genera expectativas que presionan artificialmente el mercado a la baja», señalan desde la organización.
Amenaza directa al olivar tradicional
Esta coyuntura resulta especialmente crítica para el modelo del olivar en la Comunitat Valénciana, predominantemente tradicional, de secano y ubicado en zonas de interior o montaña. Estas explotaciones presentan dificultades para la mecanización y soportan costes unitarios superiores a los sistemas intensivos.
Sumado a un incremento continuado en los costes de producción —que la Asociación Española de Municipios del Olivo (AEMO) cifra en cerca del 12% en los últimos tres años—, la caída vertiginosa de los precios amenaza con situar a multitud de explotaciones por debajo del umbral de rentabilidad.
Exigencias al Ministerio de Agricultura
Ante esta situación, LA UNIÓ ha trasladado al Ministerio de Agricultura una serie de peticiones clave para proteger al eslabón productor:
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Transparencia en los datos: Exigen actualizar de forma rigurosa la información sobre existencias, importaciones y previsiones para evitar maniobras especulativas.
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Control en las fronteras: Piden reforzar el seguimiento de las importaciones, identificar con claridad el país de origen y garantizar que cumplan los estándares de exigencia europeos.
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Responsabilidad de la cadena: Solicitan a todos los operadores actuar de forma ética al inicio de la campaña y no adelantar bajadas basándose en hipótesis de cosechas futuras.
La entidad enfatiza que el olivar valenciano no solo cumple una función económica, sino también una labor social, territorial y ambiental imprescindible para frenar la despoblación y conservar el paisaje de las comarcas de interior. Por ello, concluyen que defender el sector pasa de forma ineludible por garantizar precios dignos que cubran los costes reales del agricultor.

















