Ayer era eldía marcada en el calendario y la protectora Modepran devolvió las llaves del refugio de animales de Valencia al Ajuntament de Valencia, tras 15 años cuidando de perros y gatos callejeros del Cap i casal, unos habitantes que no votan, pero que tienen a veces más sentido común y sentimientos que las propias personas.
A mediodía devolvía la protectora Modepran las llaves del refugio de Benimàmet al Ajuntament de Valéncia, y horas más tarde entraba a prestar el servicio la UTE formada por la empresa control de plagas, entre otras, que tiene abiertos múltiples procesos por toda España de «presuntamente» maltrato animal.
Ayer la indignación era máxima y se había convocado una protesta frente a la casa consistorial, que más tarde fue desconvocada por la propia Modepran que pedía paciencia para reflexionar, aún así, una veintena de personas se acercó a preguntar qué estaba pasando.
Indignación y desconcierto absoluto
Entre los asistentes la indignación con el concejal Juan Carlos Caballero era absoluta, y el desconcierto máximo. Un concejal que pese a las evidencias y múltiples críticas, pese a ser el portavoz del gobierno municipal ha evitado dar una sóla explicación al respecto, esta semana Caballero se ha enmudecido de repente, sin dar una explicación oficial, y al modo Pedro sánchez ha entonado eso de «todo es un bulo» para negar la evidencia. Justo al político que más critica el concejal, se ha comportado exactamente como él, cosas del destino quizás…
Un grupo de voluntarias estaban atónitas y acudían a buscar información, «no entendemos nada», mientras el resto las trataban de calmar explicaron que eran unas de las cientos de voluntarias que acudían a Benimàmet una vez o dos por semana a pasear a los peludos.
«Estoy completamente devastada y con la tensión por las nubes, pensando en los animales del refugio, que necesitan socializar y salir a la calle. ¿Ahora qué va a pasar con ellos?».
Relataban cómo los animales que estaban en jaulas de reducidas dimensiones ladraban al verlas y pedían salir a pasear, «no sabéis el amor y cariño que desprenden«. Muchos están casi sin moverse en sus reducidas instalaciones y son hiperactivos, necesitan actividad, salir, pasear y jugar, y ahora esta empresa ¿qué va a hacer con eso?.
Una de ella relata cómo en una fecha donde murió su madre y ella estaba devastada una amiga le aconsejó ir allí. «Les agradezco a los animales del refugio el amor que me dieron, con ellos, superé esta crisis, y me sirvió como terapia para no caer en una depresión más profunda». Relata cómo necesitan socializar, pasear. «Están esperando como agua de mayo cada día su paseo».
«Hoy se habrán quedado esperando (por ayer viernes) , ¿pero y mañana qué pasará (refiriéndose a este sábado)».
Los ánimos muy caldeados
Las personas que estaban allí decidieron medidas de presión más contundentes y junto con Animal Save Valencia decidieron hacer unas cadenas de contactos para contactar voluntarios, animalistas y personas interesadas, todo por los animales, y prevén ya concentraciones la semana que viene en las puertas del refugio de Benimàmet.
«No podemos consentir que una empresa haga negocio de esto y que al final los perjudicados sean los animales»
Una gestión de bienestar animal muy criticada
Unos y otros llegaron allí a la conclusión que en el Ajuntament de Valencia tanto el anterior gobierno como el actual nadie ha tenido una política de bienestar animal y criticaron la gestión de Juan Carlos Caballero que tacharon de igual de errónea y de «venta de humo» que la de Gloria Tello, a la que acusaron de falso animalismo.
Recordaron las promesas de proyectos fake de nuevos refugios de Gloria Tello y que Caballero ha tenido 3 años para reconfigurar y no lo ha hecho, y la conclusión final es que «todos los políticos de este Ayuntamiento son iguales, dicen hacer una cosa y finalmente hacen la contraria, sólo se quieren a sí mimos».
Una jarra de agua fría que demuestra la total desafección política de la ciudadanía de a pie con unos políticos completamente desafectos de los problemas reales y que siguen instalados en el «y tú más».
















