Profesionales italianos recurren a la oficina europea de propiedad intelectual situada en Alicante, mientras los dobladores españoles utilizan desde 2024 una cláusula que prohíbe emplear sus grabaciones para entrenar inteligencia artificial
Después de proteger la imagen, la firma o determinados gestos, llega el turno de la voz. El avance de las herramientas capaces de imitar a una persona está llevando a profesionales del doblaje a buscar nuevas formas de evitar que la inteligencia artificial pueda reproducir su manera de hablar sin autorización.
Algunos actores europeos han comenzado a actuar directamente ante la Oficina de Propiedad Intelectual de la Unión Europea (EUIPO), cuya sede se encuentra en Alicante.
Los dobladores italianos se encuentran entre los primeros en utilizar esta vía.
Luca Ward, uno de los primeros en proteger su voz
Uno de los casos señalados es el de Luca Ward, actor de doblaje italiano conocido por prestar habitualmente su voz a Pierce Brosnan.
El profesional recibió el 1 de junio el visto bueno al procedimiento iniciado para proteger su voz frente a posibles usos ajenos.
También se ha interesado por este tipo de medidas Massimo Corvo, otro conocido profesional italiano del doblaje, habitual en las versiones italianas de trabajos protagonizados por Sylvester Stallone.
La preocupación surge por la capacidad de los sistemas de IA para aprender a partir de grabaciones y producir posteriormente un audio que imite la voz de una persona.
De una grabación a una película o un anuncio sin volver al estudio
El temor de los actores es que una grabación entregada para un proyecto termine sirviendo posteriormente para crear nuevas frases, diálogos o interpretaciones que nunca fueron pronunciadas por ellos.
En el ámbito profesional esto podría significar que una voz utilizada originalmente para un determinado doblaje fuese procesada después por un sistema de inteligencia artificial para generar contenido nuevo.
El objetivo de las medidas que está adoptando el sector es evitar precisamente que una herramienta pueda reproducir esa voz para doblar otra película, grabar publicidad o realizar nuevos trabajos sin autorización del intérprete.
La información difundida también apunta a movimientos similares fuera de Europa y cita a Taylor Swift, que en abril realizó trámites relacionados con la protección de su voz ante la Oficina de Patentes y Marcas de Estados Unidos.
Los dobladores españoles han elegido otra vía
Por ahora, los profesionales españoles no han iniciado de forma generalizada un proceso semejante al de sus compañeros italianos.
En España, la respuesta del sector se ha centrado principalmente en una cláusula específica contra determinados usos de inteligencia artificial, promovida por la Plataforma de Asociaciones y Sindicatos de Artistas de Voz de España, PASAVE.
Desde el 1 de enero de 2024, esta cláusula se incluye en las cesiones de derechos de doblaje y prohíbe reutilizar las voces grabadas para entrenar motores de inteligencia artificial.
«Que nadie pueda reproducir nuestra voz»
Chema Bazán, de Lucentum Estudios, explica que la finalidad es mantener el control de los intérpretes sobre aquello que constituye su principal herramienta profesional.
La aparición de sistemas capaces de generar voces cada vez más parecidas a las originales ha convertido así una cuestión tecnológica en un problema laboral y de derechos para actores y actrices.
Y Alicante ocupa una posición singular en este debate: allí se encuentra la EUIPO, la oficina europea a la que ya están recurriendo algunos profesionales para buscar nuevas fórmulas de protección frente a una tecnología capaz de hacer que una persona aparentemente diga algo que nunca ha pronunciado.
















