Un total de 38 personas procedentes de la localidad valenciana de Gátova han pasado la última noche en el albergue provisional habilitado en el Pabellón Polideportivo de Bétera, a raíz de la evolución del incendio forestal declarado en Segorbe.
El dispositivo de emergencia, desplegado por Cruz Roja, se puso en marcha a petición del Centro de Coordinación de Emergencias de la Generalitat y en estrecha coordinación con el Ayuntamiento de Bétera para ofrecer un techo y asistencia a los vecinos desalojados por el avance de las llamas en la Sierra Calderona.
Según el desglose facilitado por los equipos humanitarios, la cifra de acogidos se compone de 21 hombres y 17 mujeres. Del total de personas que han pernoctado en las instalaciones municipales, 9 son menores de edad, un sector especialmente protegido al que se le ha prestado un seguimiento prioritario durante las horas más críticas de la noche.
La habilitación de este recurso ha permitido dar cobijo temporal a los afectados mientras los servicios de extinción continúan trabajando a destajo sobre el terreno para frenar el avance del fuego. Aunque la situación meteorológica nocturna dio un pequeño respiro a los equipos de emergencia, la incertidumbre y la preocupación se han mantenido entre los desplazados que aguardan el momento de poder regresar a sus hogares.
En paralelo a la solidaridad y el despliegue operativo, en las últimas horas ha crecido la polémica por las condiciones de estas camillas e instalaciones provisionales en polideportivos durante catástrofes por incendios. Diversas voces han señalado el contraste con las grandes tiendas de campaña y recursos logísticos que instala habitualmente el ejército para la atención a migrantes en territorios como Ceuta, reavivando un debate recurrente sobre los estándares de acogida para la población local afectada por emergencias climáticas; ya se sabe que las comparaciones siempre son odiosas…
















