Cada año vemos cómo el balcón municipal se convierte a la hora de la mascletà en el auténtico camarote de los Hermanos Marx, pero no somos capaces de imaginar la sobrecarga que soportan los 8 pilares que sustentan el balcón. esto preocupa a los expertos y este año esta misma semana se celebró una reunión al respecto de la que absolutamente nadie nos ha informado, ya que el secretismo es absoluto.
El balcón municipal y su historia
Pocos saben que el edificio municipal carecía del balcón central, que ha sido un añadido construido entre los años 1.065 y 1.967 y por tanto el balcón no se sustenta sobre el edificio con forjado que penetre en el mismo, sino que se sustenta sobre cuatro pilastras.
Aunque la fachada principal del Ayuntamiento de Valencia se terminó en 1930, el balcón que conocemos hoy es mucho más «joven».
El balcón actual fue construido entre 1965 y 1967.
Antes de esa fecha, no existía una estructura fija de piedra. Para eventos importantes, como las Fallas o desfiles, se instalaban tribunas provisionales de madera o metal (de «quita y pon») que eran estéticamente cuestionables y menos seguras.
Aquí tienes los detalles clave de su construcción:
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Arquitectos: El diseño original fue de Francisco Mora Berenguer (quien falleció en 1961 sin verlo terminado). La obra fue finalmente dirigida y finalizada por el arquitecto municipal José Luis Testor Gómez.
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Motivo de la obra: El entonces alcalde, Adolfo Rincón de Arellano, impulsó su creación para dotar al edificio de una tribuna presidencial permanente que evitara los montajes provisionales y ofreciera mayor seguridad para las autoridades y las Falleras Mayores.
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Coste: La construcción tuvo un presupuesto de unos 3,2 millones de pesetas de la época.
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Diseño: Se trata de un gran balcón de piedra apoyado sobre cuatro columnas dóricas (dos pares), diseñado para integrarse con el estilo ecléctico y monumental de la fachada de 1930.
Un detalle curioso sobre la seguridad
Poco después de su inauguración, se hizo necesario instalar la famosa «jaula» o red metálica (la red de «gallinero») que ves cada marzo. Se colocó por seguridad después de que un concejal sufriera una lesión ocular por el impacto de un resto de pirotecnia (una «caña» de un cohete) durante una celebración.
El aforo máximo: Un problema de seguridad real
Ya el año pasado en Fallas se habló por parte de los expertos en seguridad y de los propios bomberos que debería existir un aforo máximo y una carga que soporte máxima, y se debería de haber revisado o reforzado, pero absolutamente nada se ha hecho en el mismo.
Este año se ha establecido un aforo máximo de 170 personas, de la que el equipo de gobierno, o al menos parte de él, tiene conocimiento, pero lo ocultan. Porque ahora vienen los problemas más graves, ya que .ampliamente se supera casi en cada mascletà.
La cuenta de los «invitados es la siguiente:
- Falleras Mayores de Valencia y Cortes de Honor: 26 personas.
- Acompañantes Cortes: 8 personas.
- Directiva de JCF: 10 personas.
- Medios de comunicación ( sólo teles (À Punt, La 8 Mediterráneo, Canal 7 y Levante TV y fotógrafo de JCF, además de personas gabinete prensa municipal)): 20 personas
- Concejales ( son 33 concejales + 1 acompañante): 66 personas.
- Fallas invitadas por JCF ( 5 comisiones/día x 4 representantes): 20 personas
- Sorteo del Ayuntamiento a Ciudadanos en el balcón 20 personas/día: 20 personas
- Juntas locales ( 2 por día excepto fallas x 5 personas de media): 10 personas.
- Jefe de Prensa municipal, adjunta y asesora de Catalá alcaldía: 3 personas.
Esto hace una suma de 183 personas, sin contar si vienen invitados como diputados autonómicos, diputados provinciales, diputados nacionales o cargos institucionales, ni tampoco se cuentan las asociaciones locales invitadas como asociaciones de vecinos, Junta Central Vicentina, Junta de Semana Santa Marinera, San Vicente Ferrer u otras entidades.
Con todo esto, la media es de más de 200 personas, a ello cabe unir los equipos de las televisiones, los altavoces y todo esto da como consecuencia un sobrepeso peligroso para las propias personas.
El problema de Catalá
Catalá tiene un problema, y sobre todo entre su propio equipo de gobierno que ve cómo no pueden invitar a entidades ciudadanas este año al balcón municipal, pero como todo lo importante, el equipo de Catalá lo lleva en secreto, hasta que este diario les ha informado de ello. ¿Primará la seguridad? ¿Quién se quedará fuera del balcón?

















