Tras una década de ausencia, el espectáculo ‘Disney On Ice: Vive tus sueños’ inaugura su gira española con un despliegue técnico y emocional que conquista a tres generaciones en una noche histórica para la ciudad.
VALENCIA. – El mito dice que Walt Disney fue criogenizado hace casi medio siglo, pero la realidad que se vivió la tarde del jueves 5 de febrero de 2026 en Valencia demuestra que su legado goza de una vitalidad incombustible. No hay hielo que detenga el calor de un auditorio entregado; al contrario, el hielo ha sido el lienzo perfecto para que los personajes más icónicos de la factoría regresaran a la capital del Turia por la puerta grande.
El flamante Roig Arena, iluminado para la ocasión, se convirtió en el epicentro de la ilusión. Desde mucho antes de las 19:00 horas, los aledaños del recinto presentaban una estampa de bullicio y color. Niños coronados con las orejas de Mickey, pequeñas princesas ataviadas con capas brillantes y padres que recordaban su propia infancia recorrían los puestos de merchandising en una atmósfera de anticipación eléctrica. El público, heterogéneo y vibrante —desde abuelos que crecieron con los clásicos hasta bebés en brazos—, llenó las gradas con una misión clara: volver a creer en la magia.
Una coreografía de nostalgia y modernidad
La función arrancó con la puntualidad suiza que caracteriza a las grandes producciones internacionales. Tras una breve introducción de presentadores humanos, el «elenco sagrado» de Disney —Goofy, Donald, Mickey y Minnie Mouse— hizo su aparición como maestros de ceremonia, desatando una ovación que retumbó en la estructura del Roig Arena.
El espectáculo no es solo una exhibición de patinaje; es una reinterpretación de la narrativa clásica. Una de las grandes sorpresas de esta edición es la adaptación de las tramas originales y la inclusión de piezas musicales creadas exclusivamente para el show, lo que aporta una frescura necesaria a relatos que todos conocemos de memoria.
La gala se abrió con ‘La Bella y la Bestia’, ofreciendo una versión elegante y fluida de su historia de amor. Pero la técnica subió de nivel con la entrada de Rapunzel, quien dejó boquiabiertos a los asistentes al combinar el patinaje con acrobacias aéreas utilizando su «pelo» como tela acrobática, un acierto visual que desafía las leyes de la física sobre la pista.
De los océanos de Vaiana a la Tierra de los Muertos
El ritmo no decayó. Vaiana y el semidiós Maui protagonizaron uno de los bloques más dinámicos. Con saltos y piruetas que evocaban la fuerza de las olas, la narrativa oceánica culminó en un clímax visual cuando el corazón de Te Fiti fue restaurado bajo una lluvia de luces que transformó el hielo en un océano luminiscente.
El contraste cultural llegó de la mano de ‘Coco’. El puente de cempasúchil (Marigold) y los personajes de la Tierra de los Muertos inundaron el recinto de colores vibrantes y ritmos mexicanos, logrando que los más pequeños saltaran en sus asientos ante el desfile de esqueletos llenos de alegría.
Por supuesto, el fenómeno ‘Frozen’ no podía faltar. La historia de Anna y Elsa volvió a demostrar por qué es el pilar de la Disney moderna. La conexión emocional entre las hermanas logró conmover incluso a los adultos, mientras que la elegancia técnica de las princesas clásicas, como Cenicienta, recordó que la tradición siempre tiene un lugar privilegiado en el corazón del público.
Ingeniería detrás de la fantasía
Detrás de las sonrisas y el brillo, se esconde una maquinaria logística impecable. La producción de ‘Disney On Ice’ maneja cifras que marean:
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180 elementos de atrezzo: Siendo las escaleras de Elsa el objeto más voluminoso de la gira.
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200 disfraces: Un despliegue de vestuario que incluye cambios relámpago realizados en apenas 31 segundos.
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Patinaje de élite: El elenco no solo actúa, sino que mantiene una energía constante con transiciones que fusionan la música y el deporte de alto rendimiento de forma envolvente.
El comienzo de una semana mágica
La respuesta de Valencia fue unánime: aplausos prolongados, ojos brillantes y un coro constante de canciones tarareadas. Al finalizar, mientras todo el elenco se deslizaba por última vez para la despedida colectiva, quedaba claro que el vacío de diez años sin este show en la ciudad se había llenado por completo.
Este estreno marca apenas el inicio. El Roig Arena acogerá un total de siete sesiones entre el 5 y el 8 de febrero, con horarios adaptados para que ninguna familia se quede fuera de esta experiencia.
Disney vive, perdura y, sobre todo, triunfa. En una era de pantallas frías, el calor humano frente a una pista de hielo ha demostrado ser, una vez más, el espectáculo más potente del mundo.



















