Siete años sin Rita Barberá, Valencia no ha conocido alcalde/alcaldesa como ella que se deje la piel por su ciudad

Siete años sin Rita Barberá, Valencia no ha conocido alcalde/alcaldesa como ella que se deje la piel por su ciudad

Un 23 de noviembre de 2016 saltaba a la luz pública que la ex-alcaldesa de Valencia y senadora por designación autonómica Rita Barberá Nolla había perecido en una habitación de hotel en el Hotel Villarreal, justo enfrente de la puerta principal del Congreso de los Diputados en Madrid.

Grezzi con la camiseta azotando a la alcaldesa

Un largo calvario había padecido la que fuera alcaldesa más longeva del Cap i Casal, un animal político, que había sido objeto de escraches y ataques personales desde la izquierda radical, especialmente desde Compromís, todos recordamos la camiseta del concejal Giuseppe Grezzi que la acechaba y acosaba en Mercados Municipales y que llevaba una camiseta de él mismo sobre su bici azotando con un látigo a una pobre mujer que parecía por el dibujo Rita Barberá. Lo que hoy consideraríamos un delito machista de incitación a la agresión a una mujer, el concejal lo consideró “una broma”, claro el ser de izquierda más radical y reaccionaria te da permiso para atacar a mujeres y prodigar el odio… El mismo que incentivaba la “kalebarraca” contra las Falleras Mayores de valencia, incluidas las niñas y que luego se atrevía a brindar por la Declaración de las Fallas por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad cuando las calificaba de “retrógradas, fascistas y franquistas”.

Rita Barberá alcaldesa como no ha habido otra

 

Hoy siete años después de su muerte, los mismos que la criticaban ahora la han nombrado alcaldesa honoraria y hasta le han dedicado el Puente de las Flores, ahora Puente de las Flores Rita Barberá. Porque sí, en su partido la criticaron y hasta votaron a favor de quitarle el cargo de senadora. Algunos hoy se quieren olvidar de ello, pero la historia y la hemeroteca está ahí.

Sólo una dirigente popular en su despedida del cargo pidió perdón a ella y a su familia:

“Quiero en mi despedida decir que pido perdón por el daño causado a la fallecida Rita Barberá y a su familia, me equivoqué enormemente y antes de irme quiero decir que lo siento, que nos e lo merecía y le debía esta disculpa pública”

esa dirigente fue la ya ex-presidenta del PPCV, Isabel Bonig, la única que ha pedido disculpas en público por lo ocurrido, y es que la caza de brujas fue tan fuerte, que desde un medio de comunicación se empezó a trabajar casi únicamente para destapar lo que denominaron “RitaLeaks”, un medio en cuyo consejo de administración estaba la propia Asociación valenciana de Empresarios y el propio Vicente Boluda… Unos dirán que casualidad, otros que fuego amigo. La realidad es que ese medio tras la caída de Barberá y posterior pérdida de la Generalitat valenciana ha sido uno de los mimados por el Govern del Botànic y el de la Nau/Rialto. ¿Casualidades?.

24 años como alcaldesa de Valencia

 

Lo que hay que reconocer a este animal político llamado Rita Barberá es que quería a su ciudad Valencia y a diferencia de muchos otros que quieren utilizar la alcaldía o el Ayuntamiento como trampolín a algo más, ella rechazó irse a Madrid, o incluso moverse al Palau de la Generalitat Valenciana, a pesar de quedarse en su ciudad, prefirió gobernar la Ciudad y ser influyente en su partido y especialmente en la Generalitat Valenciana. Prueba de ello es que a pesar de ser diputada en Corts Valencianes, a diferencia del ego de otros que han querido encabezar ambas listas electorales, Rita nunca encabezó la lista de Corts Valencianes, se sentía cómoda siendo una parlamentaria más.

Barberá quiso llevar a Valencia al siglo XXI, y con aciertos y errores propios de 24 años de mandato, fue y es la alcaldesa más querida por los valencianos, y también la más odiada por los radicales extremistas que la persiguieron, acosaron, insultaron y pitaron en la puerta de su casa de la Glorieta semanas.

Hoy debemos poner a cada cual en su sitio, y debemos honrar a una Alcaldesa que nunca se pudo demostrar cometiera nada ilícito ni fuera corrupta, los que la conocieron aseguran que más allá de sus bolsos y las rosas rojas que tanto le gustaban, vivía de alquiler como una valenciana más. No tenía grandes posesiones ni cuentas millonarias, otro cantar es quién la rodeó, pero de ella nunca se pudo demostrar nada legalmente.

Siete años después valencia sigue recordando a su alcaldesa más querida y que consiguió grandes hitos incuestionables para Valencia, su ciudad, su niña mimada. Una adelantada a su tiempo, que fue insultada por la extrema izquierda, incluso sacando del armario a una personas unas supuestas asociaciones LGTBI que no tuvieron ningún rubor en atacarla por su “supuesta” condición sexual, pero ella fue una señora de pies a cabeza, que llevó su vida privada con discreción y que con el tiempo todos quieren olvidar sus ataques personales a una gran valenciana, la mejor alcaldesa que ha tenido Valencia.

Hoy recordemos a la figura pero no nos dejemos embaucar por aquellos que hoy hablan de odio y de concentraciones ilegales al tiempo que querían “azotarla” o de quienes hoy le recuerdan pero en su tiempo la ignoraron y despreciaron. La hemeroteca, bendita hemeroteca, la suerte es que la mayoría de valencianos seguimos echando de menos un alcalde o alcaldesa que lejos de palabras que se lleva el viento se deje la piel por su ciudad, no sólo en palabras sino que pase a los hechos, y que Rita Barberá se dejó la piel y la vida por Valencia es indudable. hasta la fecha no ha habido mejor alcalde/alcaldesa en el Cap i Casal.

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