ESTRASBURGO.— El pleno del Parlamento Europeo ha aprobado una resolución de calado político en la que define formalmente los cruces masivos registrados en la ciudad autónoma de Ceuta como una «invasión» y un «ataque híbrido» contra la integridad territorial de España y la Unión Europea. El texto, impulsado por el grupo del Partido Popular Europeo (PPE), ha salido adelante con 339 votos a favor, 225 en contra y 16 abstenciones, evidenciando una fractura ideológica tras el rechazo frontal del Grupo Socialistas y Demócratas (S&D), encabezado por la delegación del PSOE.
La iniciativa no solo respalda de forma «incondicional» la soberanía de España sobre sus fronteras en el norte de África, sino que exige responsabilidades a Rabat por el uso instrumentalizado de los flujos migratorios. Asimismo, el texto aprobado solicita acelerar los procesos de retorno y readmisión en colaboración con Marruecos y plantea condicionar la supervisión de los fondos de cooperación que la Unión Europea destina a terceros países.
Un encendido debate político e institucional
Durante las negociaciones previas en Estrasburgo, las dos principales familias políticas europeas intentaron sin éxito pactar una posición común. Mientras que el bloque conservador, apoyado por formaciones liberales y de extrema derecha, abogó por un lenguaje contundente enfocado en la seguridad fronteriza, los socialistas justificaron su voto en contra señalando que los términos empleados distorsionan la naturaleza de la crisis e ignoran los avances diplomáticos entre Madrid y Rabat.
El documento aprobado contiene duras críticas dirigidas al Ejecutivo central español, reprochando deficiencias en la gestión de las alertas tempranas y retrasos en el despliegue de las capacidades de seguridad en la frontera.
Reacciones tras la votación
Desde las filas del Partido Popular, la vicepresidenta del PPE, Dolors Montserrat, celebró el resultado afirmando que la Eurocámara «ha optado por defender la soberanía de una frontera europea frente a la pasividad del Gobierno de Pedro Sánchez». Por su parte, el grupo socialista lamentó que la derecha europea rompa el consenso en política exterior para «instrumentalizar un asunto de Estado con fines partidistas».
La aprobación de esta resolución sitúa de nuevo la presión sobre las fronteras de Ceuta y Melilla en el centro de la agenda de la diplomacia comunitaria, reabriendo el debate sobre el equilibrio entre el control fronterizo de la UE y la cooperación bilateral con Marruecos.
















