TAVERNES DE LA VALLDIGNA | 14 de marzo de 2026 – La crispación social aumenta en el sector El Vergeret de Tavernes de la Valldigna. Lo que debería ser un espacio de ocio por las fiestas locales se ha convertido en una «trampa de seguridad» para cerca de dos mil vecinos. La instalación de una feria de atracciones de gran tonelaje sobre aceras agrietadas y a escasos centímetros de fachadas particulares ha desatado una oleada de denuncias por registro oficial ante el Ayuntamiento.
Intimidad vulnerada y riesgo estructural
vista desde el primer piso de la vivienda
La disposición de las máquinas es el primer punto de conflicto. Atracciones de gran altura se elevan a menos de un metro y medio de los cristales de dormitorios y comedores, eliminando cualquier rastro de intimidad para las familias. «Desde nuestras camas vemos las caras de los pasajeros de las atracciones», lamentan los afectados.
Coches de choque, La Ranita, el Saltamontes, el pénculo, La Olla o incluso el Barco Pirata están encajados entre edificios.
Sin embargo, la preocupación estética es mínima comparada con la seguridad técnica. El Vergeret es un sector todavía no recepcionado por el consistorio, situado en zona inundable junto al río Vaca. Informes técnicos previos ya advertían de la aparición de grietas debido a una construcción deficiente con rellenos mal compactados. Sobre este suelo inestable, se han apoyado atracciones de enorme peso utilizando simples tacos de madera mal sujetos para nivelar los desniveles entre calzada y acera.
Un barrio incomunicado y sin ley

La accesibilidad ha desaparecido. Las atracciones ocupan gran parte de las aceras, bloqueando el paso a personas con movilidad reducida y carritos de bebé. Además, el acceso a los vados permanentes se realiza por el interior del recinto ferial, sin que el Ayuntamiento haya procedido a la suspensión oficial de estos ni haya informado a los propietarios, quienes se ven imposibilitados para entrar o salir de sus garajes cuando la zona se llena de público.
La actuación policial también está bajo el foco. Los vecinos denuncian que la grúa municipal retiró vehículos correctamente estacionados en zonas donde no existían placas de prohibición, trasladándolos al polígono industrial para ganar espacio para las máquinas de feria. «Nos sentimos atropellados por una administración que prioriza el negocio sobre el derecho del residente», afirman en su instancia.
El peligro del 19 de marzo: ¿Hay plan de emergencia?
El temor máximo se sitúa en el próximo 19 de marzo. La celebración de la mascletá en el Paseo Ciudad de Malta, colindante a la feria, dejará al sector totalmente incomunicado. Los vecinos recuerdan que el año pasado no existió un plan de seguridad ni de evacuación. Con las calles cortadas de lado a lado por las estructuras metálicas, el paso de ambulancias o camiones de bomberos sería materialmente imposible en caso de una emergencia real.
A pesar de que a solo 200 metros existe un gran solar municipal —usado habitualmente para festivales y ahora habilitado solo como parking—, el Ayuntamiento ha optado por encajonar la feria entre bloques de viviendas. Los afectados exigen ahora una respuesta inmediata y la asunción de responsabilidades antes de que ocurra un incidente de gravedad.

















