CESM-CV denuncia que una facultativa tuvo que atrincherarse en una consulta para evitar ser agredida físicamente por una paciente en un clima de «absoluta indefensión».
VILARREAL. – La situación de desprotección que sufren los profesionales sanitarios en la provincia de Castellón ha vuelto a encender las alarmas. El Sindicato Médico de la Comunidad Valenciana (CESM-CV) ha denunciado públicamente la «grave situación de inseguridad» que padece el personal médico del Punto de Atención Continuada (PAC) de Cariñena, ubicado en Villarreal, durante sus turnos de guardia. El sindicato califica el escenario de «inadmisible» y exige a la Conselleria de Sanitat la implantación inmediata de vigilancia privada las 24 horas.
Una escalada de violencia sin frenos
La gota que ha colmado el vaso de la paciencia sindical ocurrió hace apenas 48 horas. Según relatan fuentes del propio sindicato, una médica de guardia fue increpada, insultada y amenazada de gravedad por una paciente. Ante la agresividad de la mujer y la ausencia de personal de seguridad en las instalaciones, la facultativa se vio obligada a encerrarse en una consulta con pestillo para salvaguardar su integridad física, permaneciendo atrincherada hasta la llegada de las patrullas de las fuerzas de seguridad.
Sin embargo, este no es un hecho aislado. La junta de personal lleva semanas advirtiendo de una escalada de tensión en el centro de salud de Cariñena. Hace solo unos días, otro paciente con comportamiento altamente agresivo causó importantes destrozos en el mobiliario de las instalaciones, rompiendo sillas y material de oficina, lo que sembró el pánico tanto entre los profesionales sanitarios como entre el resto de usuarios que esperaban a ser atendidos.
«No podemos permitir que ir a trabajar se convierta en una actividad de alto riesgo. Los médicos están cayendo en situaciones de estrés y ansiedad severa ante el temor de sufrir una agresión física en cualquier momento», lamentan desde la delegación provincial de CESM-CV.
Las exigencias del sindicato a la Administración
Para el sindicato médico, la inacción de las autoridades competentes está comprometiendo gravemente no solo la salud psicológica y física de los trabajadores, sino también la calidad asistencial de un servicio clave para las urgencias extrahospitalarias de Villarreal.
Ante este panorama, CESM-CV ha formalizado una batería de peticiones urgentes dirigidas a la Administración sanitaria:
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Vigilancia presencial permanente: La implantación de un servicio de seguridad física y privada en el PAC de Cariñena que cubra la totalidad de las jornadas de atención continuada.
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Botón del pánico y sistemas de alerta: Revisión de las conexiones directas con la Policía Local y la Policía Nacional para reducir al mínimo los tiempos de respuesta.
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Reforma de protocolos: La reevaluación inmediata de los protocolos de actuación ante conductas violentas, asegurando apoyo legal y psicológico integral a las víctimas.
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Adecuación de infraestructuras: Dotar al centro de elementos de protección física y despachos con vías de evacuación o dobles accesos seguros.
El sector sanitario, al límite
El sindicato concluye advirtiendo de que no descarta emprender medidas de protesta más contundentes si Sanitat no responde con celeridad a este ultimátum. «La vocación no puede ser un cheque en blanco para soportar la violencia», concluye el comunicado de CESM-CV, reiterando su férreo compromiso con la defensa de los derechos laborales y la integridad de un colectivo que se siente, a día de hoy, completamente desamparado en el PAC de Cariñena.



