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Dos graves emergencias sanitarias coinciden en un turno de 24 horas donde el Servicio de Ayuda Médica Urgente operó únicamente con enfermería y técnicos.
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La Conselleria de Sanidad mantiene el silencio mientras incumple el pacto firmado con el Sindicato Médico el pasado jueves para frenar la huelga.
VILLENA – 20 DE JULIO DE 2026. La falta crónica de facultativos en las ambulancias de soporte vital avanzado volvió a rozar la tragedia este pasado domingo, 19 de julio, en la comarca de Villena. El Servicio de Ayuda Médica Urgente (SAMU) de la localidad tuvo que afrontar una jornada especialmente crítica —que incluyó un apuñalamiento múltiple y una parada cardiorrespiratoria— sin contar con un médico a bordo durante las 24 horas del turno. Para suplir esta carencia estructural, la Conselleria de Sanidad optó por la fórmula habitual: contratar a un segundo técnico de emergencias sanitarias para acompañar al personal de enfermería.
Dos sucesos críticos en 24 horas
El primero de los incidentes graves ocurrió cuando las asistencias tuvieron que atender a un varón de 53 años que presentaba múltiples heridas por arma blanca en la espalda. El paciente, estabilizado in extremis por el equipo del SAMU de Villena, fue trasladado en estado crítico al Hospital General Universitario de Elda. A día de hoy, no han trascendido nuevas actualizaciones sobre su evolución clínica.
Pocas horas después, el mismo equipo de emergencias fue activado para asistir a un hombre de 35 años que se encontraba en parada cardiorrespiratoria por causas que aún se desconocen. Pese a las maniobras de reanimación practicadas por el personal de enfermería y los técnicos, no se obtuvo éxito. Al no haber un médico en la unidad que pudiera legalmente certificar la defunción en el lugar, el cuerpo del fallecido tuvo que quedar custodiado a la espera de otras instancias médicas y judiciales encargadas del protocolo de certificación y levantamiento del cadáver.
Samu sin médico: una práctica ilegal denunciada por los sindicatos
Diferentes fuentes sindicales llevan denunciando desde principios de año que la salida de unidades SAMU sin médico se ha convertido en una práctica sistemática y normalizada. La normativa legal vigente en la Comunidad Valenciana no contempla en ningún caso que este tipo de vehículos de soporte vital avanzado prescindan del facultativo.
De hecho, esta preocupante deriva organizativa ya cuenta con precedentes judiciales severos. Recientemente, la Conselleria de Sanidad fue condenada a indemnizar a la familia de un varón de 58 años que falleció en Alicante en el año 2022 tras ser asistido por una unidad del SAMU que tampoco contaba con médico en su dotación.
Esta ocurrente idea la tuvo el «Govern del Botànic» bajo el auspicio del PSPV y el apoyo de Compromís, el problema es que los actuales dirigentes de la Consellería (en manos del PPCV) criticaron este sistema considerándolo y tachándolo de ilegal, el mismo que criticaban y ahora copian en idénticas condiciones.
El pacto roto de la Consellería de Sanitat
La gravedad de lo acontecido este domingo en Villena adquiere un tinte político y judicial de mayor calado debido a un compromiso oficial adoptado hace apenas cuatro días. El pasado jueves, 16 de julio, el Conseller de Sanidad, Marciano Gómez, firmó un acuerdo definitivo con el Sindicato Médico de la Comunidad Valenciana (CESM-CV) para desconvocar la huelga médica en la autonomía.
Entre las promesas explícitas de dicho acuerdo destacaba el compromiso de que ninguna unidad del SAMU saldría a dar servicio si no disponía de la dotación médica completa. El objetivo del pacto era, precisamente, acabar con una situación que coloca al personal de enfermería en una «tesitura jurídica inasumible» y en un escenario de desprotección legal que compromete gravemente su praxis profesional. Sin embargo, los hechos ocurridos solo tres días después de la firma demuestran que las ambulancias siguen saliendo bajo mínimos, dejando la seguridad de los pacientes y de los propios trabajadores sanitarios en el aire. Por el momento, la Conselleria de Sanidad ha optado por mantener el silencio.




