El verano todavía acaba de comenzar, pero Valencia ya mira al cielo con preocupación ante la llegada de la primera ola de calor de la temporada. En este contexto, la plaza de la Reina vuelve a contar con uno de sus elementos más reconocibles durante los meses estivales: los grandes toldos que proporcionan sombra en pleno centro histórico.
La instalación ha finalizado coincidiendo con el aumento previsto de las temperaturas y permitirá que una de las plazas más visitadas de la ciudad sea mucho más confortable durante los próximos meses.
Quinientos metros cuadrados protegidos del sol
La actuación impulsada por la EMT permitirá cubrir aproximadamente 500 metros cuadrados de superficie.
La estructura está formada por 19 grandes toldos sostenidos por 39 columnas distribuidas estratégicamente por la plaza.
Su diseño no es casual. Las carpas se sitúan a diferentes alturas para garantizar sombra sin ocultar la vista de uno de los monumentos más emblemáticos de la ciudad: la Catedral de Valencia.
Una instalación que marca el inicio del verano
La colocación de los toldos se ha realizado una vez finalizados los trabajos de desmontaje de l’Escuraeta, el tradicional mercado vinculado a las celebraciones del Corpus que cada año ocupa parte de la explanada.
Como ocurre habitualmente, la finalización de este evento marca el momento en que la plaza puede transformarse para afrontar los meses más calurosos.
El otro gran aliado contra las altas temperaturas
La sombra no es la única medida puesta en marcha para combatir el calor.
Desde finales de abril también funciona el sistema de nebulización instalado en el entorno de la plaza, una infraestructura formada por 288 boquillas capaces de convertir agua potable a alta presión en una fina niebla refrescante.
Durante las horas de máxima insolación, este sistema ayuda a reducir la sensación térmica y crea un ambiente más agradable para quienes recorren el centro de la ciudad.
Hasta octubre bajo la sombra
Tanto los toldos como el sistema nebulizador permanecerán operativos durante buena parte del año.
La previsión es que ambas instalaciones sigan funcionando hasta finales de octubre, cuando las temperaturas comiencen a descender y disminuya la necesidad de protección frente al calor.
Valencia adapta sus espacios al nuevo clima
Las olas de calor son cada vez más frecuentes, intensas y prolongadas. Por ello, los espacios urbanos están incorporando nuevas soluciones para mejorar el confort térmico de residentes y visitantes.
La plaza de la Reina se ha convertido en uno de los ejemplos más visibles de esta adaptación, combinando sombra, zonas verdes y sistemas de refrigeración urbana en uno de los enclaves más emblemáticos de Valencia.
Mientras los termómetros se preparan para subir con fuerza durante los próximos días, miles de personas encontrarán bajo estos toldos un pequeño oasis en pleno corazón de la ciudad.



