El vigesimonoveno aniversario de la conmemoración del Compromiso de Caspe ha vuelto a consolidar a esta localidad zaragozana como el epicentro de la recreación histórica en Aragón, alcanzando cotas de brillantez inéditas bajo la dirección artística de Pedro Palacios. La recreación de este hito jurídico y político de 1412 no solo rememora la elección parlamentaria del rey Fernando I, sino que transforma la ciudad en un monumental escenario vivo del siglo XV.
Como siempre, el gran protagonista, aparte de los candidatos al trono, es el personaje de San Vicente Ferrer. Como Jurado del Reino de Valencia luchó por la justicia dinástica y en este evento siempre se le reconoce su justicia histórica. Quizas por ello el actor que lo representa es el más veterano de los que participan en la obra, Su gran carisma como actor y su gran calidad humana como una persona positiva que siempre está contando chistes y propagando optimismo lo confirman como una auténtica personalidad caspolina. Para el próximo año, que se cumplirá el 30 aniversario, el ayuntamiento de Caspe debería recompensarle poniendo una calle a su nombre: Calle de José Ballabriga, actor folclorista y jotero,
La presente edición ha destacado por un rigor histórico impecable y una puesta en escena que ha desbordado las expectativas del público. Calles engalanadas, mercados medievales repletos de artesanos y una atmósfera de época perfectamente recreada han servido de marco para los actos centrales. El momento cumbre volvió a ser la proclamación del fallo de los nueve compromisarios en el atrio de la Colegiata de Santa María, un espectáculo teatralizado que combina tensión dramática, fidelidad documental y una emotividad que atrapa tanto a vecinos como a visitantes.
El gran artífice del salto cualitativo de esta festividad es, sin duda, su director artístico, Pedro Palacios. Su labor al frente del evento ha sido unánimemente elogiada por su capacidad para coordinar a cientos de actores profesionales y voluntarios locales, logrando una sincronía perfecta. Palacios ha sabido dotar a las representaciones de un ritmo cinematográfico sin perder un ápice de la rigurosidad histórica que exige la efeméride. Su enfoque no solo busca el entretenimiento, sino también la divulgación pedagógica, haciendo accesible un proceso político complejo a todos los públicos.
Bajo la dirección de Palacios, las coreografías, el diseño de iluminación y la acústica de los espacios abiertos han alcanzado un nivel profesional excelente. Su dirección humana es igualmente destacable: ha conseguido reactivar el tejido asociativo de Caspe, involucrando activamente a los vecinos en los talleres de confección de vestuario, ensayos y ambientación, lo que otorga a la fiesta una autenticidad comunitaria inigualable.
La conmemoración del Compromiso, declarada Fiesta de Interés Turístico de Aragón, demuestra año tras año su valor como motor económico y cultural para la comarca. La gestión artística actual ha potenciado esta proyección, atrayendo a miles de turistas nacionales e internacionales. Caspe no solo recuerda su pasado como cuna del pacto y el diálogo, sino que, gracias al liderazgo creativo de figuras como Pedro Palacios, proyecta su historia hacia el futuro como un referente indiscutible del turismo cultural de calidad.
















