Valencia se prepara para vivir un Corpus Christi histórico. Tras los ajustes de rigor histórico basados en los registros locales, la ciudad conmemora este año el 671º aniversario de su primera procesión oficial como Ciudad, efectuada en 1355. Para la ocasión, el centro histórico se ha engalanado con una decoración floral extraordinaria a lo largo del recorrido de la Solemne Procesión General y un tapiz conmemorativo monumental que rinde homenaje a casi siete siglos de tradición.
Un despliegue de 50 mamposteros florales

Con motivo de esta efeméride, cerca de 50 mamposteros florales trabajan desde este jueves en el adorno de las principales vías del centro histórico. Las calles Caballeros, Miguelete, Cabillers, Bolsería, Avellanas, San Vicente, La Paz, María Cristina y la Plaza del Mercado han sido transformadas para acompañar el itinerario habitual de la procesión.
Esta ornamentación aérea busca realzar la solemnidad de uno de los actos más emblemáticos del calendario festivo valenciano, el cual destaca por la participación de la custodia procesional más grande del mundo, considerada una de las grandes joyas del patrimonio religioso local.
Un tapiz con 180 kilos de flor y simbolismo local
Junto al despliegue en las calles, la fachada de la Basílica de la Virgen de los Desamparados exhibe ya su tradicional tapiz floral conmemorativo. La composición, elaborada por la empresa Decourba, está dedicada de forma íntegra a la trayectoria de esta festividad en la capital del Turia.
La obra recrea los símbolos más representativos del Corpus valenciano:
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Fondo monumental: Aparecen las Torres de Serranos y el Miguelete, iconos de la arquitectura de la ciudad.
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Eje central: Dos ángeles sostienen un gran cáliz del que emerge una Sagrada Forma sobre un fondo de cielo texturizado.
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Figuras tradicionales: En las esquinas inferiores se ubican las representaciones de la Moma y un Cirialot, personajes indispensables del cortejo.
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Heráldica: La parte superior está presidida por el escudo de Valencia y una leyenda conmemorativa de la celebración.
Toda la estructura queda enmarcada por una cenefa de motivos eucarísticos —como espigas y racimos de vid— entrelazados con naranjas, en alusión a la identidad valenciana.
Para la confección de este tapiz se han utilizado aproximadamente 180 kilos de material vegetal y flor seca. Entre las especies empleadas destacan la lavanda, la gayuba, el ciprés, la manzanilla, el hibisco y pétalos de girasol, rosa y clavel, que dotan a la obra de una gran variedad cromática y aromática.
671 años del Corpus como Festa Grossa del Cap i Casal
Aunque la bula Transiturus hoc mundo del Papa Urbano IV instituyó la fiesta del Corpus Christi para toda la Iglesia universal en 1264, su implantación en tierras valencianas no fue inmediata. Hubo que esperar casi un siglo, hasta el año 1355, para que Valencia viera nacer la que se considera la primera procesión general por las calles de la ciudad de la que se tiene constancia documental.
El gran artífice de este hito fue el obispo Hugo de Fenollet. Hasta ese momento, las conmemoraciones en torno a la Eucaristía se limitaban a solemnes oficios y discretos traslados intramuros dentro de la propia Catedral y de algunas parroquias principales. Sin embargo, en la primavera de 1355, Fenollet, en estrecha colaboración con los jurados de la ciudad —los representantes del gobierno municipal de la época—, decidió dar un salto cualitativo.
El acuerdo institucional determinó que la festividad debía salir de los templos para inundar el espacio público. Se diseñó un itinerario que recorría las principales arterias de la Valencia medieval, uniendo el poder religioso y el civil en un mismo cortejo. Aquella primera procesión, celebrada el 4 de junio de 1355, no solo buscaba la exaltación teológica de la transubstanciación, sino también consolidar a Valencia como un núcleo urbano de primer orden en la Corona de Aragón, capaz de organizar fastos de enorme complejidad y riqueza visual.
















