POR REDACCIÓN Sot de Chera | 14 de enero de 2026
La orografía de Sot de Chera, uno de los tesoros naturales de la provincia de Valencia, conlleva también desafíos geológicos constantes. La convivencia entre el entorno rocoso y el casco urbano exige una vigilancia permanente que, esta semana, ha dado un paso decisivo. La Diputació de Valéncia, bajo la dirección del área de Medio Ambiente, está ultimando una intervención técnica para neutralizar dos focos críticos de riesgo de desprendimientos que amenazaban directamente a viviendas e infraestructuras locales.
La actuación, gestionada por la sección de Riesgos Geológicos y Espacios Degradados, nace de la necesidad de anticiparse a la naturaleza. En municipios con pendientes tan pronunciadas, la erosión y la fractura de la roca no son solo un problema estético, sino un peligro real para la integridad física de los ciudadanos y la estabilidad de sus hogares.
Ingeniería para frenar la gravedad
La intervención de Sot de Chera se ha dividido en dos frentes estratégicos. El primero de ellos se localiza en el emblemático Camino de Cubillas. Allí, los técnicos detectaron una roca de grandes dimensiones en estado de «voladizo»; es decir, una masa pétrea fracturada que sobresalía peligrosamente sobre el camino.
Para evitar un colapso que habría bloqueado el acceso y puesto en riesgo a los transeúntes, la solución ha pasado por la ingeniería civil clásica: la construcción de un muro de hormigón armado de 40 centímetros de espesor. Este elemento actúa como un puntal estructural, abrazando la roca y trasladando su carga al suelo de forma segura, garantizando que el bloque permanezca inmóvil a pesar del paso del tiempo y las lluvias.
Alpinismo técnico en la calle Joaquín Licer
El segundo punto de conflicto se encuentra en la calle Joaquín Licer, una zona donde la caída de piedras sobre la calzada y los tejados de las casas colindantes se había convertido en una preocupante rutina. Aquí, la solución ha requerido de técnicas más especializadas.
Operarios especializados en trabajos verticales y alpinismo industrial han recubierto una superficie de 900 metros cuadrados de talud con una malla de triple torsión. El proceso ha sido minucioso: la red se ha anclado al terreno mediante picas de acero corregido y se ha reforzado con cables de acero galvanizado tanto en la parte superior (coronación) como en la base. Esta «piel de acero» no impide el movimiento natural del terreno, pero sí contiene eficazmente cualquier fragmento que se desprenda, canalizándolo de forma segura y evitando que impacte contra las viviendas.
La prevención como prioridad política
El diputado de Medio Ambiente, Avelino Mascarell, ha supervisado el avance de los trabajos, confirmando que las obras están «prácticamente finalizadas». Para Mascarell, la inversión de 27.000 euros no debe medirse solo en términos económicos, sino en tranquilidad para las familias de Sot de Chera.
«Estas actuaciones permiten anticiparse a posibles situaciones de riesgo y actuar antes de que se produzcan daños personales o materiales», afirma el diputado. «En municipios con una orografía tan compleja como este, la prevención no es una opción, es una obligación».
Mascarell ha subrayado que esta intervención forma parte de una estrategia provincial más amplia. La Diputació está mapeando las zonas de riesgo en toda la provincia para intervenir allí donde los informes técnicos detectan inestabilidad, priorizando siempre la seguridad ciudadana y la preservación del entorno rural.
Un respiro para los vecinos
Con la finalización de estos trabajos, Sot de Chera recupera la normalidad en dos de sus puntos más sensibles. La combinación de muros de hormigón y mallas de alta resistencia supone una barrera invisible pero efectiva que permite a los vecinos de la calle Joaquín Licer y a los usuarios del Camino de Cubillas transitar sin mirar con miedo hacia las cumbres.
Este proyecto reafirma el compromiso de la institución provincial con los municipios pequeños, que a menudo carecen de los recursos técnicos y económicos para hacer frente a obras de ingeniería geológica de esta envergadura. La Diputació de Valéncia continúa así su labor de «escudo» ante los riesgos naturales, asegurando que la belleza del paisaje valenciano no sea sinónimo de peligro para quienes lo habitan.
















