VALÉNCIA. – El patrimonio artístico de Valéncia suma una pieza de valor incalculable para su relato histórico. El Ayuntamiento de la ciudad ha formalizado la compra del cuadro Cristo eucarístico, una obra del maestro renacentista Nicolás Borrás (1530-1610), por un precio de remate de 14.000 euros (más gastos e impuestos). La operación ha sido posible gracias a que el Ministerio de Cultura ejerció el derecho de tanteo en favor de la administración municipal durante una subasta celebrada ayer en Madrid.
La pintura no solo destaca por su calidad técnica, sino por su valor simbólico: se trata de la representación pictórica del Santo Cáliz más antigua que conservarán las colecciones municipales. Su destino final será el futuro Centro de Interpretación del Santo Cáliz, ubicado en la emblemática Casa del Relojero, a pocos metros de la Catedral.
Un refuerzo al patrimonio local
El concejal de Patrimonio Histórico y Acción Cultural, José Luis Moreno, ha subrayado que esta adquisición garantiza la «conservación pública de una obra extraordinaria». Según Moreno, la pieza fortalece el relato del Renacimiento valenciano y llega en un momento clave: la celebración del III Año Jubilar del Santo Cáliz.
«Fortalecemos el relato completo del Renacimiento valenciano, poniendo en valor a artistas fundamentales como Borrás, seguidores de la estela de Juan de Juanes», afirmó el edil.
Técnica y misticismo en el pincel de Borrás
El lienzo (101 x 76 cm) captura el momento solemne de la consagración. En él, Borrás —discípulo aventajado de Juan de Juanes— muestra a un Jesucristo de mirada serena tras una mesa vestida con un mantel blanco de precisión casi fotográfica. Sobre ella descansa la sagrada reliquia, el Santo Cáliz, mientras Cristo alza la sagrada forma con las iniciales IHS.
Expertos como José María Gómez Frechina, exconservador del Museo de Bellas Artes de Valéncia, destacan de la obra:
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Espiritualidad silenciosa: El rostro responde al ideal de belleza humanizada de la escuela juanesca.
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Dominio del color: El uso de un manto rojo de amplios pliegues frente a un fondo verde brocado en oro aporta una solemnidad única.
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Detalle miniaturista: El tratamiento del mantel y los elementos del primer plano revelan la pulcritud técnica del autor.
El Santo Cáliz: de la tradición al museo
La adquisición se apoya en el proyecto museológico coordinado por el historiador Miguel Navarro Sorní. La presencia del Santo Cáliz en la pintura valenciana comenzó en el siglo XVI con Vicente y Juan Macip (Juan de Juanes), convirtiéndose en un éxito iconográfico que Borrás continuó con fidelidad.
El futuro centro de interpretación buscará explicar a valencianos y visitantes la conexión entre la reliquia que custodia la Catedral y la tradición pascual. Según la documentación del proyecto, el cáliz original debía ser de piedra dura y no porosa, una característica que coincide con la copa de Valencia y que esta nueva obra de Borrás ayuda a ensalzar visualmente.
















