Torrent Sábado, 14 de febrero de 2026
TORRENT. – En un mundo donde la inmediatez parece dictar las reglas, la ciudad de Torrent se detuvo este sábado para honrar lo que perdura. Coincidiendo con la festividad de San Valentín, el Ayuntamiento de Torrent inauguró una tradición institucional que ya se perfila como una de las más emotivas del calendario local: el primer homenaje municipal a los matrimonios que celebran sus Bodas de Oro.
La Sala Cívica del Antic Mercat, engalanada para la ocasión, albergó a las 11:00 horas un evento que no solo fue un protocolo administrativo, sino un acto de justicia histórica hacia quienes han sostenido el tejido social de la ciudad durante cinco décadas. Un total de 46 matrimonios que se dieron el «sí, quiero» en 1976 fueron los protagonistas de una mañana donde las lágrimas de alegría y los aplausos cerrados de casi 400 familiares y amigos llenaron el recinto.
Un puente hacia 1976: Entre la Transición y el compromiso personal
El acto no solo celebró el amor, sino que sirvió como un ejercicio de memoria colectiva. Durante su intervención, la alcaldesa de Torrent, Amparo Folgado, realizó un emotivo recorrido histórico para contextualizar el año en que estas parejas comenzaron su andadura.
En 1976, mientras el mundo miraba el aterrizaje del Viking 1 en Marte o lloraba la muerte de Mao Zedong, España daba sus primeros pasos hacia la democracia con el nombramiento de Adolfo Suárez. En Torrent, la ciudad vibraba con la primera Crida de su historia y el nacimiento de los movimientos vecinales. «Mientras el país cambiaba, vosotros estabais construyendo algo igual de revolucionario: un hogar», señaló la alcaldesa.
Folgado subrayó que estos matrimonios representan valores que hoy son más necesarios que nunca: «Compromiso, paciencia y respeto». Según la primera edil, Torrent no se define solo por su urbanismo, sino por «hogares como los vuestros que han hecho de nuestra ciudad un lugar mejor».
El legado humano como eje central
La concejal del Área de Familia, Mª Ángeles Lerma, cuya concejalía impulsó la iniciativa, puso el foco en la función social de estas parejas. «Habéis demostrado que la lealtad y la dedicación no pasan de moda. Sois el núcleo donde se forja el carácter y se aprende a vivir en sociedad», afirmó Lerma, agradeciendo especialmente el «sacrificio silencioso» que permitió a las generaciones posteriores prosperar.
El momento cumbre de la emoción llegó con la proyección de un vídeo conmemorativo. En la pantalla desfilaron fotografías de las bodas originales de 1976; imágenes en blanco y negro o tonos sepia que contrastaban con la vitalidad de los homenajeados presentes. El recuerdo de aquellos que ya no están también tuvo su espacio, reafirmando que el legado de un matrimonio de 50 años permanece en la memoria de sus hijos y nietos.
Símbolos de una vida compartida
La entrega de recuerdos fue personalizada y cargada de simbolismo. Cada pareja recibió:
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Un marco con una reproducción de la portada del periódico del día de su boda.
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Una placa de cerámica conmemorativa, sello artesanal de la identidad valenciana.
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Un ramo de flores como muestra de gratitud institucional.
Uno de los instantes más espontáneos y conmovedores se produjo cuando se identificó entre el público a una vecina de Torrent de cien años de edad, madre de uno de los maridos homenajeados. Por invitación de la alcaldesa, la centenaria subió al escenario para recibir un reconocimiento especial, simbolizando la continuidad de la vida y la fortaleza de las raíces torrentinas.
Una iniciativa con futuro
El éxito de convocatoria y la profunda carga sentimental del acto han llevado al consistorio a confirmar que este homenaje nace con vocación de continuidad. El objetivo es que cada año, las parejas que alcancen el medio siglo de convivencia reciban el calor de su ciudad.
La jornada concluyó con una reflexión compartida por los asistentes: el «sí» de 1976 no fue una meta, sino el inicio de una carrera de fondo. Torrent ha demostrado este 14 de febrero que sabe cuidar su historia viva, transformando un día comercial como San Valentín en un tributo colectivo a la resistencia del amor y la solidez de la familia.
Como sentenció la alcaldesa al clausurar el evento: «Esta mañana quedará en la memoria como el día en que Torrent honró al amor que, contra todo pronóstico, decidió perdurar».


















