VALENCIA – La red de Metrovalencia atraviesa una de sus semanas más críticas de los últimos años. Lo que comenzó como una alerta meteorológica por la llegada de la borrasca Oriana se ha transformado en un calvario diario para miles de usuarios. Tras varios días de retrasos generalizados por el fuerte viento, una nueva avería eléctrica en las Líneas 1 y 2 ha terminado por colapsar el servicio este lunes, dejando a centenares de viajeros atrapados en andenes y estaciones de transbordo.
Un «cóctel molotov» técnico y meteorológico
La situación de «días negros» que denuncian los pasajeros no es fruto de un incidente aislado, sino de una acumulación de fallos estructurales agravados por el clima. Desde el pasado fin de semana, rachas de viento que han superado los 90 km/h en el área metropolitana obligaron a Ferrocarrils de la Generalitat Valenciana (FGV) a decretar limitaciones de velocidad por seguridad. Sin embargo, los problemas más graves se han dado en superficie: la caída de un árbol en el tramo de La Vallesa llegó a interrumpir totalmente la circulación entre Paterna y l’Eliana, obligando a habilitar autobuses sustitutorios. Realmente se cortó hasta en 3 ocasiones por 3 caídas distintas entre 14 y 15 de febrero.
Cuando el temporal parecía dar un respiro, la jornada de hoy ha arrancado con un nuevo revés. Una avería eléctrica, cuyo origen FGV aún investiga pero que apunta a daños acumulados en la catenaria por las vibraciones del viento, ha provocado parones intermitentes en las Líneas 1 y 2. Estas líneas, que comparten el túnel central de la ciudad, han visto cómo sus frecuencias de paso se disparaban, convirtiendo estaciones clave como Àngel Guimerà o Plaza de España en auténticos embudos humanos.
Indignación en los andenes
«No es solo el viento; es que cada vez que pasa algo, el sistema se cae como un castillo de naipes», comentaba una usuaria afectada en la estación de Empalme. La falta de información en tiempo real a través de las pantallas y la aplicación oficial ha incrementado la sensación de desamparo entre quienes intentaban llegar a sus puestos de trabajo o centros de estudio.
A la vulnerabilidad de las catenarias en los tramos exteriores se suma el histórico déficit en el mantenimiento de la red en superficie, que queda totalmente expuesta ante fenómenos adversos. Mientras los técnicos trabajan para restablecer la tensión eléctrica, la previsión meteorológica mantiene a Valencia en alerta, lo que sugiere que la normalidad tardará todavía unas horas en regresar a las vías.
















