ALICANTE. – Lo que parecía una tarde tranquila en el barrio Miguel Hernández de Alicante se transformó en cuestión de minutos en un escenario de caos, valentía y tensión. Un virulento incendio, originado en uno de los pisos de un bloque residencial, ha dejado un balance de nueve personas asistidas por inhalación de humo, de las cuales seis son agentes de la Policía Nacional que arriesgaron su integridad física para evitar una tragedia mayor.
El inicio del fuego y el pánico vecinal
Las alarmas saltaron alrededor de las 18:00 horas, cuando las llamadas al 112 comenzaron a alertar de una densa columna de humo negro que emergía de un inmueble situado en el corazón del barrio. Según los primeros indicios, el fuego se inició en una de las plantas intermedias y, debido a la carga térmica y a los materiales en el interior, se propagó con una rapidez inusitada hacia las viviendas colindantes.
En pocos minutos, el humo invadió el hueco de la escalera, convirtiéndolo en una chimenea natural que bloqueó la salida de los residentes de las plantas superiores. El pánico se apoderó de los vecinos, algunos de los cuales se asomaron a los balcones pidiendo auxilio ante la imposibilidad de abandonar sus hogares.
Una intervención al límite
Las patrullas de la Policía Nacional fueron las primeras en personarse en el lugar. Ante la urgencia de los gritos de auxilio y el riesgo inminente de asfixia para los atrapados, los agentes no esperaron la llegada de los equipos de extinción. Equipados con sus linternas y sin equipos de respiración autónoma, se adentraron en el edificio para iniciar el desalojo piso por piso.
Esta acción «in extremis» permitió poner a salvo a varias personas que se encontraban desorientadas por el monóxido de carbono. Sin embargo, el esfuerzo pasó factura a los efectivos: seis policías nacionales tuvieron que ser atendidos por las unidades del SAMU y Soporte Vital Básico debido a la cantidad de humo inhalado durante los rescates. Junto a ellos, tres vecinos también requirieron asistencia médica, aunque ninguno de los nueve afectados presenta, en principio, lesiones de gravedad extrema.
Caos circulatorio y labores de extinción
Mientras los servicios sanitarios estabilizaban a los heridos en una zona segura, el Servicio de Prevención y Extinción de Incendios y Salvamento (SPEIS) de Alicante desplegó un amplio dispositivo para sofocar las llamas. El trabajo de los bomberos se centró en dos frentes: la extinción del foco principal en el interior de las viviendas y la revisión de la estructura para asegurar que no hubiera más víctimas.
El suceso obligó a la Policía Local a realizar cortes de tráfico inmediatos, lo que provocó fuertes retenciones en las arterias principales de acceso al barrio Miguel Hernández. La zona quedó totalmente acordonada mientras los técnicos municipales evaluaban los daños en las cinco viviendas afectadas, algunas de las cuales han quedado totalmente inhabitables.
Investigación en curso
A última hora de la noche, el fuego se daba por extinguido, aunque una dotación de retén permaneció en el lugar para evitar posibles reproducciones. Ahora, la Policía Científica asume el liderazgo de la investigación para determinar el origen exacto del siniestro. Las primeras hipótesis apuntan a un posible fallo eléctrico, aunque no se descarta ninguna causa hasta que los peritos puedan acceder con seguridad al epicentro del desastre.
















